River Plate pierde su norte y los cuestionamientos se agudizan

Las inesperadas derrotas que el ‘millo’ sufrió como local ante el Caracas, por la Copa Libertadores, y contra Gimnasia de Jujuy, le hicieron perder la paciencia a los hinchas, que ahora cuestionan a jugadores, cuerpo técnico y también a los mismos dirigentes.
Buenos Aires (Télam)
El insípido juego que viene exhibiendo River Plate tanto en Copa Libertadores como en el torneo Clausura, con derrotas impensadas como local ante Caracas de Venezuela y Gimnasia y Esgrima de Jujuy, le hicieron perder la paciencia a los hinchas, que ahora cuestionan a los jugadores, al entrenador Daniel Passarella y a los propios dirigentes.
«El problema en River, y no de ahora, es el presidente José María Aguilar. Es el responsable de casi todo lo malo que sucede en el club: la entronización de la violencia, la venta indiscriminada de jugadores y la adquisición de otros que fracasaron», describió ayer a Télam el vocal por la minoría, Andrés Ballotta.
«Es cierto que el equipo no funciona, pero no se trata de echarle toda la culpa al técnico (Daniel) Passarella, un hombre que en River tiene reconocida trayectoria como jugador y entrenador, ya que el club alcanzó varios campeonatos con él», añadió.
Ballota, que llegó a la conducción por la fracción del ex presidente Alfredo Davicce en las elecciones de diciembre de 2005, reflexionó sobre el momento tenso que vive River en el universo futbolero después de la derrota de ayer por 1 a 0, en el estadio José Amalfitani, ante Gimnasia y Esgrima de Jujuy.
«Si Passarella hoy es el técnico de River es porque Aguilar y quienes están con él echaron a Ramón Díaz en agosto de 2002», recordó el directivo.
«El año pasado no pudieron retener al paraguayo Julio Cáceres ni al delantero Daniel Montenegro porque no cerraban las cuentas en River», también remarcó Ballota.
El dirigente fue más allá en sus cuestionamientos y respecto de la venta de porcentajes de pases de varios jugadores de inferiores apuntó que «la oposición manifestó su desacuerdo con la venta indiscriminada de un lote de 16 jugadores juveniles en abril del año pasado».
«Y en el caso de Gonzalo Higuaín explicamos públicamente que hubo un grupo inversor que ganó una fortuna con la compra del porcentaje del pibe, formado en el club y con su papá (Jorge Nicolás) campeón», subrayó. El ‘Pipita’ se fue finalmente a Real Madrid.
«También fuimos protagonistas del papelón del verano con la ‘batalla de los quinchos’, otra responsabilidad del presidente de River y la gente que lo acompaña en la comisión directiva», fustigó.
Ballota argumentó que «todo el mundo sabía lo que pasaba, cuales eran las internas entre las barras y quienes los referentes de cada lado. Pero Aguilar detuvo la bomba de tiempo y por primera vez en su historia River fue suspendido como club», sentenció.
«Tampoco acertó Aguilar con la empecinada cruzada para la vuelta de (Ariel) Ortega, alguien tan amado por todos los riverplatenses que venía a un costo muy alto, ya que se compró en una cifra superior a los dos millones de dólares en un club al borde de la convocatoria de acreedores», puntualizó.
La voz de Ballota en particular se unió así a la de miles de hinchas de River que el domingo castigaron con dureza a todos los estamentos conductivos del club y a los que tampoco estuvieron ajenos Passarella y sus dirigidos.
El jueves, cuando River reciba a Liga Deportiva Universitaria de Quito para afirmar sus pretensiones clasificatorias en el grupo 6 de la Copa Libertadores, esta historia vivirá un nuevo capítulo, seguramente con final abierto si se repite un resultado como el de la víspera.

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