Romance, drama y ciencia ficción en el Cine Teatro Español

Mañana se estrena "La forma del agua", filme del director Guillermo del Toro, que cuenta la historia de Elisa, una mujer muda, empleada del Gobierno de Estados Unidos que descubre que en un laboratorio hay escondido un hombre pez, con el que empieza a sentir una fuerte conexión. Sin embargo, nada será fácil entre ellos.

“El agua adopta la forma de lo que sea que la contenga en ese momento, y aunque el agua puede ser algo muy apacible, también es la fuerza más poderosa y maleable del universo. Así es también el amor, ¿verdad? Independientemente de la forma que tenga aquello en lo que depositamos nuestro amor, éste se adapta, ya sea a un hombre, a una mujer o a una criatura”, dice Guillermo del Toro al hablar sobre “La forma del agua”, su nuevo filme.

La película se estrenará mañana en el Cine Teatro Español. Protagonizada por Sally Hawkins (Elisa Esposito), Michael Shannon (Richard Strickland), Richard Jenkins (Giles), Doug Jones (Hombre anfibio), Michael Stuhlbarg (Dr. Robert Hoffstetler), Octavia Spencer (Zelda Fuller), Lauren Lee Smith (Elaine), David Hewlett (Fleming) y Nick Searcy (Hoyt), el largometraje cuenta la historia de Elisa, una mujer muda que trabaja para el Gobierno de Estados Unidos.

Corre el año 1963. La Guerra Fría y la carrera militar y espacial están en su punto más álgido. Elisa realiza la limpieza en una instalación del Gobierno que esconde unos laboratorios secretos, cuando su vida cambia por completo al descubrir a un hombre-pez único, vive encerrado y es víctima de diversos experimentos.

Ella, inevitablemente, empieza a sentir simpatía por este extraño ser y se establece una fuerte conexión entre ambos. Pero el mundo real no es un lugar seguro para un hombre de estas características.

El filme de Guillermo del Toro tiene nítidas referencias al clásico de 1954 “El Monstruo de la Laguna Negra”, nos trae una proeza de imaginación visualmente deslumbrante y emocionalmente osada.

Su nueva película fusiona el conmovedor y emocional patetismo de un género con tanta tradición como las cintas de monstruos de antaño con el más luctuoso cine negro, mezclando posteriormente la pasión de una historia de amor que no se parece a ninguna para explorar las fantasías con las que todos flirtean.

“Mi intención era crear una bella y elegante historia sobre esperanza y redención como una especie de antídoto contra el cinismo de nuestros días”, explica el director.

“Quería que la historia tuviera la forma de un cuento de hadas en el que tenemos a un humilde ser humano que tropieza con algo más grandioso y transcendental que cualquier otra cosa de su vida. Y pensé que sería una gran idea yuxtaponer ese amor con algo tan banal y nocivo como el odio entre naciones, que eso es la Guerra Fría, y el odio por razones de raza, capacidad y género”, agrega.

En el filme los dos protagonistas no hablan, al menos de forma convencional, pero eso realza la historia de amor, eliminando los problemas de comunicación que a menudo interfieren en las relaciones. “Una cosa que pasa con el amor es que es tan poderoso que no necesita palabras”, señala el cineasta.

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