Rompía a mazazos el mostrador de una joyería y lo atrapó un policía

El asalto se produjo ayer a la tarde en una joyería de Francia al 900. El oficial Jorge Cayul, que pasaba por el lugar, se percató de la situación y logró reducir al solitario asaltante después de perseguirlo. Se trata de un adolescente de 17 años que ya había estado internado en el COSE y que fue demorado el 20 de enero último por el asalto a un kiosco del barrio San Cayetano.

El oficial de la División Drogas Peligrosas Jorge Cayul estacionaba ayer a las 15:45 su vehículo en Francia al 900, frente a una joyería cuando observó en el interior del comercio a un asaltante en momentos que en rompía la vidriera del mostrador con una maza y a punta de revólver se alzaba con anillos y pulseras de oro.
El oficial, vestido de civil, cargó su arma y le dio la voz de alto. Entonces el delincuente amagó con dispararle, pero fue perseguido y reducido por el policía. Se trata de L.N.G, de 17 años, quien se encontraba en libertad después de haber estado sospechado de protagonizar un asalto a un multirrubro del San Cayetano el domingo 20 de enero último.
Por motivos de seguridad, el propietario de la joyería de Francia al 900 que ayer resultó víctima del robo, trabaja detrás de vidrios blindados y una puerta de hierro.
Ayer accionó el portero eléctrico para que ingresara el joven, pensando que se trataba de un cliente más, “porque se lo veía bien vestido”.
Sin embargo, el potencial cliente se convirtió de un momento a otro en un delincuente armado con un revólver calibre 22 cargado. En una mano llevaba el arma de fuego en la otra una maza y una mochila.
Según el relato del joyero a Diario Patagónico, apenas ingresó le apuntó con el arma e inmediatamente comenzó a golpear con la maza las vidrieras de la estantería apoderándose de anillos de oro y pulseras. Se trata de una modalidad internacional de robo adoptada por delincuentes de joyerías en España y Chile, entre otros países, que seguramente el delincuente que actuó ayer observó en algún noticiero televisivo.
Mientras tanto, el oficial Jorge Cayul, que presta servicios en la División Drogas Peligrosas, ya de franco y de civil estacionaba su vehículo frente a la joyería para volver a su casa. Desde el vehículo observó al joven efectuando mazazos en el interior del local. Primero pensó que el joven estaba trabajando, pero entró inmediatamente en acción cuando observó que el menor empuñaba un arma y le apuntaba al joyero.

PERSECUCION Y DETENCION
Cayul se bajó de su auto y encaró al delincuente cuando salía de la joyería con el botín. El policía sacó de su cintura el arma reglamentaria y la cargó frente al delincuente dándole la voz de alto.
El asaltante se dio media vuelta y amagó con dispararle y emprendió la fuga. Cayul lo persiguió unos treinta metros y en la esquina de San Martín y Francia, frente a un restobar logró reducirlo.
Varios fueron los testigos del arrojo del policía, entre ellos fisicoculturistas que moldeaban sus músculos en un gimnasio situado a metros del lugar.
Tras la aprehensión tomaron intervención la Seccional Primera y Policía Científica que secuestraron el revólver y anillos de oro desparramados en la calle que el delincuente fue perdiendo en su huida.

EN LIBERTAD POR ASALTO
L.N.G. había sido identificado por personal de la Brigada de Investigaciones y de la Seccional Sexta la semana pasada, como sospechoso de haber protagonizado un asalto junto a otros dos jóvenes en un multirrubro de la avenida Polonia.
En esa oportunidad, la mañana del domingo 20 de enero, delincuentes ingresaron al kiosco “Uriel” y tras intimidar a la propietaria con un arma de fuego, se alzaron con la recaudación.
Después que la policía identificó a los sospechosos, la Justicia libró órdenes de allanamientos en viviendas del mismo barrio San Cayetano y también ordenó la detención de los presuntos autores.
Una de esas requisas, cumplidas el miércoles 22, se realizó en la casa de L.N.G., ubicada en Código 557 al 2.100. Allí, la policía secuestró una bermuda, una remera y un proyectil calibre 308 como elementos de prueba, pero no encontró al menor de edad.
Detuvo solo a uno de los sospechosos. Sin embargo, el miércoles 23, L.N.G y otro sospechoso se entregaron en la Oficina Judicial, fueron puestos a disposición de la Justicia, notificados del delito por el que se los investigaba y recuperaron su libertad.
Ya el año pasado, L.N.G. había permanecido internado en el Centro de Orientación Socioeducativo (COSE), en Trelew, donde fue enviado por un asalto cometido en la medianoche del 7 de setiembre a un matrimonio de ancianos en el barrio Roca.

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