Rousseff enfrenta el desafío de remontar la más baja popularidad
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, deberá enfrentar un presente complejo luego de que el titular de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, investigado por el caso Petrobras y públicamente distanciado del gobierno, adelantó que promoverá el debate de 11 pedidos de impeachment (juicio político) contra la mandataria, en un momento en el que las encuestas le dan la más baja popularidad desde que asumió su segundo mandato.
La jefa de Estado, que el lunes reunió a su gabinete para analizar la crisis generada por las denuncias de corrupción en Petrobras, reconoció cuando ganó su reelección en octubre pasado que le esperaría un período con grandes retos, y el panorama político pareciera confirmar aquel pronóstico.
Las denuncias de corrupción en Petrobras y la delicada situación económica que tiende a agravarse en Brasil llevaron a un escaso 7,7 % la aprobación del gobierno de la presidenta, según un sondeo divulgado hoy por la firma MDA para la Confederación Nacional de Transporte (CNT) .
La encuesta también señaló que el 62,8% de los brasileños respalda un eventual impeachment contra la presidenta, un 32% de los interrogados lo rechaza y el 5% no tiene opinión formada o no respondió.
Convertido en el principal enemigo de Rousseff, Cunha declaró ayer que "que realmente cuando uno ve esta encuesta cree que algo tiene que cambiar". En declaraciones que publica la estatal Agencia Brasil, el legislador detalló que pidió "la actualización de esos proyectos porque ellos no perdieron vigencia".
El vicepresidente, Michel Temer, titular del PMDB, relativizó el impacto de la rebelión de Cunha y ratificó su alineamiento con Rousseff.
"Esto no significa una crisis institucional", dijo el vicepresidente en un evento en Nueva York.
Al ser consultado por la situación en el Congreso recordó que la articulación política se da en un momento "un poco complicado de la economía brasileña". "La coordinación de políticas requiere construir las condiciones para la gobernabilidad e implica diálogo con el objetivo de oír demandas, acomodar los intereses y sumar contribuciones", señaló.