Rubalcaba giró a la izquierda su discurso como candidato a presidente de España

“Hay que defender a quienes se esfuerzan y no a quienes especulan”, aseguró al ser proclamado oficialmente ante la plana mayor de su partido.

Madrid (Télam)

El flamante candidato del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) a las elecciones generales de 2012, Alfredo Pérez Rubalcaba, debutó ayer con un claro giro a la izquierda en el discurso, con el que aspira a suceder a José Luis Rodríguez Zapatero, del mismo partido, en la presidencia del gobierno de España.
“Hay que defender a quienes se esfuerzan y no a quienes especulan” aseguró Rubalcaba, quien fue proclamado oficialmente candidato ante la plana mayor de su partido, reunida en Madrid en un acto del que también participaron militantes socialistas.
Su principal objetivo, dijo, es encontrar “una vía rápida” para crear empleo para los casi 5 millones de desocupados que tiene España y, para ello, cree que “habrá dinero”, porque será el momento de pedirle a las cajas y los bancos que destinen “parte de sus beneficios” a un fondo para generar puestos de trabajo.
“Hay que exigir dinero a la banca, porque los bancos y las cajas pueden, y los jóvenes no pueden esperar”, sostuvo.
También planteó recuperar el impuesto al patrimonio para las grandes fortunas, al tiempo que defendió una tasa europea para las transacciones financieras.
“Aquellos que no sufrieron la crisis, que colaboren para que todos podamos salir de la crisis”, insistió al señalar que es el momento de poner en marcha políticas redistributivas.
El hasta ahora vicepresidente, portavoz y ministro de Interior español anunció ayer que dejaba todos sus cargos para dedicarse por completo a su candidatura a presidente del gobierno, lo que fue interpretado como un intento por desmarcarse del actual Ejecutivo cuando aún quedan duras reformas por delante.
Rubalcaba, de 59 años, afronta el gran desafío de liderar un proyecto renovado que sea capaz de dar vuelta las encuestas que dan como vencedor, con una amplia ventaja, al opositor Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy.
“En campaña nada está escrito, nada está decidido de antemano”, dijo Rubalcaba, conciente de que la tarea es difícil, tal como quedó demostrado en las recientes elecciones autonómicas y municipales de mayo en la que los socialistas sufrieron un duro revés y perdieron gran parte de su poder territorial.

DESEMPLEO
Los socialistas pagaron alto el precio de la crisis económica, que ya dejó como saldo, casi 5 millones de desocupados, por la forma en que la gestionaron, aplicando los planes de ajuste que dictaban los mercados financieros.
Con las políticas de ajuste, Zapatero se alejó de buena parte del electorado de izquierda así como de otros ciudadanos que anteriormente votaron al PSOE para que no ganara el PP.
Este distanciamiento se hizo mucho más evidente cuando los ciudadanos indignados del “Movimiento 15-M” irrumpieron en la campaña y tomaron las plazas más emblemáticas de España, con la Puerta del Sol como epicentro de las protestas, para reclamar un cambio político y social.
La apuesta de Rubalcaba es recuperar el terreno perdido por los socialistas, de ahí que, al menos en lo discursivo, haya optado por un vuelco hacia la izquierda y por acercarse al movimiento 15-M, al comprometerse a reformar el sistema electoral, uno de los principales reclamos de los indignados.
Rubalcaba se fijo cuatro “aspiraciones ambiciosas” para los próximos cuatro años: La primera, “urgente, es crear empleo”; la segunda, “hacer una economía sana y competitiva”; la tercera, que haya “igualdad de oportunidades”; y la cuarta, “lo que piden los ciudadanos” en la calle, “cambios en la política y en la democracia”.
El candidato socialista remarcó que se siente “orgulloso” por ser socialista y por haber formado parte de los gobiernos de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, al tiempo que pidió al PSOE que sea “ambicioso en sus aspiraciones” y “realista en las propuestas”.
Según Rubalcaba es necesario recuperar los “principios” del partido, adaptarse a los cambios y ofrecer un “proyecto mayoritario”.
“El trabajo no es fácil, son tiempos difíciles”, reconoció el candidato socialista, quien tiene nueve meses por delante hasta los comicios previstos para marzo de 2012, aunque en España se especula con la posibilidad de un adelanto electoral.

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