La gran mayoría de corredores (e incluso de no corredores) sufren pequeños espasmos musculares involuntarios cuando el músculo está relajado. No son calambres, son pequeñas vibraciones que no duelen y que casi siempre afectan a los músculos de la pantorrilla o del pie.
Son debidas a una despolarización de la neurona que inerva un músculo concreto. Es decir, la neurona que está encargada de mandar la señal voluntaria a un músculo determinado, a veces actúa de manera autónoma (involuntaria) y contrae ese músculo.
Cuando se han estudiado las causas, sí se ha encontrado cierta relación con la edad. A más años, mayor incidencia de fasciculaciones. Y también, como habrás podido observar, existe relación directa con el ejercicio extenuante.
Mientras que el ejercicio moderado no aumenta ni disminuye la frecuencia de las fasciculaciones, el ejercicio de alta intensidad y/o duración, sí tiene una clara influencia en la aparición de estas vibraciones.
Otros detalles como la deficiencia de magnesio pueden influir, pero la relación no está tan clara; como tampoco está claro que el exceso de cafeína sea un factor causal.
De todos modos, y sabiendo que son contracciones benignas que no deben preocuparte, disfrutá de tus entrenamientos y competiciones de alta intensidad tanto como quieras. Pero si estas fasciculaciones ocurren en músculos por encima de la rodilla o son tan intensas que llegan a producir dolor, ponte en manos de un médico porque quizá es una cuestión de mucha más importancia y necesita estudio.
