Ruta del vino en la Argentina : una opción para todo el año

Más de 200 bodegas integran el circuito de enoturismo, distribuidas en 9 provincias vitivinícolas. Cada una de ellas ofrece gran variedad de actividades que no se limitan únicamente a degustar vinos.

El turismo del vino hace años que está en pleno auge y destinos como Mendoza, Salta, Catamarca, La Rioja, San Juan, Neuquén, Córdoba, Río Negro y Buenos Aires invitan a los visitantes a recorrer sus campos pintados de colores violetas, marrones y verdes.

Los Caminos del Vino en la Argentina abarcan más de 200 mil hectáreas y 26 mil viñedos extendidos de norte a sur. Grandes y pequeñas empresas ofrecen visitas guiadas donde se aprende de elaboración y cosecha. La Ruta del Vino es uno de los circuitos más tentadores para maridar la “bebida nacional” con paisajes de gran belleza natural como en pocas regiones del globo.

Los vinos de cada zona son diferentes entre sí y cada región tiene variedades que la distinguen. La elección del terruño ideal para cada línea es una de las preocupaciones constantes de las bodegas. Las mejores bodegas se encuentran en las provincias de Cuyo y la Patagonia, donde se erigieron fincas rurales que -en algunos casos- disponen de hoteles lujosos y exclusivos en las mismas viñas.

Los turistas que arriban a las provincias vitivinícolas pueden disfrutar de diversas actividades orientadas al descubrimiento y al disfrute de la cultura de la viña, el vino y su territorio. El enoturismo propone el recorrido de circuitos de bodegas, degustación de vinos y la experimentación de cada etapa de su elaboración, desde la cosecha de uva hasta charlas con enólogos y dueños de los viñedos.

ACTIVIDADES

Según investigaciones desarrolladas por Bodegas de Argentina, a nivel nacional, las bodegas abiertas al turismo son aproximadamente 200, distribuidas en 9 provincias. Los circuitos vitivinícolas incluyen diversas actividades, entre ellas recorrer viñedos en bicicleta, picnics en jardines, participar de la cosecha de la uva, elaboración de vino y de la poda de las vides. También se puede realizar catas de vino y disfrutar de la mejor vista con espacios para organizar eventos, casamientos o encuentros con amigos.

Además, las bodegas preparadas para el turismo brindan la posibilidad de almorzar o cenar en ellas con una degustación de distintos vinos y maridajes con entradas, vegetales, carnes y postres, donde se combina el paisaje con los sabores de la gastronomía típica del lugar y los vinos recomendados por los enólogos que deleitan a los visitantes con sus saberes sobre la cultura del vino.

El dato

EXPERIENCIA

*La Asociación Ad Hoc de Turismo de La Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) divide a los enoturistas en excursionistas, aquellos que recorren el circuito del vino y los distintos puntos de la provincia pero no pernoctan allí; y los turistas que pasan al menos una noche en el lugar. Para este último grupo muchos viñedos cuentan con alojamiento, que le permite al visitante disfrutar una experiencia completa en familia o con amigos.

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