Alrededor de las 22:30 del domingo y de manera prácticamente simultánea, autores desconocidos protagonizaron un sabotaje de fibras ópticas en los accesos norte y oeste de Caleta Olivia, lo cual motivó que gran parte de esta ciudad y también Pico Truncado se quedaran sin comunicaciones de telefonía celular y fija.
El sabotaje, en el caso de Caleta, también afectó en una amplia zona de televisión por cable y tuvo similitud con lo sucedido el 6 de septiembre de 2022, cuando igualmente dejaron de funcionar sensores de alarmas conectadas a empresa de seguridad, presumiéndose que fue ejecutado por un grupo de delincuentes para pergeñar un multimillonario robo en la céntrica y ya desaparecida joyería Iñiguez.
En el nuevo hecho delictivo, las líneas cortadas fueron las de las empresas Claro, Telefónica, Arsat y de Caleta Video Cable.
Pudo saberse que las de Claro fueron reparadas alrededor de las dos de la madrugada de este lunes, las de Telefónica una más tarde y las de Arsat a las cinco.
Los técnicos de la empresa de la televisión por cable repararon una línea en la zona norte alrededor de las cuatro y cerca del mediodía hicieron lo propio con otra que fue seccionada en un poste, emplazado a la vera de la Ruta 12 que conduce a Cañadón Seco (fotos).
La falta de comunicaciones y anulación de sistemas de alarma fue aprovechada por delincuentes que, entre las tres y las cuadro de la madrugada ingresaron a la céntrica galería Jardín ubicada en la avenida San Martín, a unos 150 metros del monumento al Obrero Petrolero.
Subieron por una escalera metálica peatonal que se halla en el medio del patio e ingresaron a la inmobiliaria Granillo, tras forzar la puerta de acceso al local de la planta alta (foto).
Aunque hasta las primeras horas de la tarde la policía no había dado a conocer un informe oficial, trascendió que los desconocidos sustrajeron una cantidad de dinero no precisada, aunque se habla de entre 500 mil y 1 millón de pesos.
La policía está realizando intensas investigaciones para identificarlos, no pudiéndose precisar si hay registros de cámaras de video de la zona (se presume que muchas dejaron de funcionar), pero por ahora se descarta que los autores tengan alguna relación con el sabotaje a las líneas de fibras ópticas y se dice que en rigor se aprovecharon de esa circunstancia para perpetrar el ilícito.
