Santander: Mar y montaña se unen en un conjuro mágico

En el norte de España esta ciudad combina esas dos atracciones separadas a unas pocas horas de distancia. Una región que busca expandir su turismo.

Al norte, bien al norte de España, una pequeña comunidad (Cantabria), que sólo tiene una gran ciudad, Santander, y varios poblados, combina la magia del bravo Mar Cantábrico con los misterios nevados de los Picos de Europa, separados a un poco más de una hora de distancia; un conjuro a los espíritus del ocio y el buen vivir que impregna de sensaciones y experiencias al turista que busca combinar naturaleza y modernidad.

No es casual que durante 27 años, de 1913 a 1930, la familia real española haya elegido la ciudad de Santander como su lugar de vacaciones, todos los veranos, en el Palacio de la Magdalena, un lugar emblemático que hoy también se utiliza como sede de congresos y convenciones, otro de los segmentos turísticos en que la urbe cantábrica quiere posicionarse.

MÁS QUE SOL Y PLAYA

“Nuestra ciudad ofrece muchas oportunidades turísticas. Aquello que empezó hace años con los baños de olas por parte del turismo francés, que venían al Mar Cantábrico por su bravura y por sus acciones terapéuticas para los bronquios y para la piel, se fue extendiendo más allá del turismo de sol y de playas”, explicó la alcaldesa de Santander, Gema Igual, en su paso por Buenos Aires invitada por el Ministerio del Interior.

Ya posicionados en turismo de sol y playa, los objetivos apuntan, entre otras opciones, al turismo cultural “porque -aseguró- son muchas las dotaciones culturales que tenemos en Santander”. Ejemplo de ello es el Centro Botín, la infraestructura cultural más importante en inversión que ha tenido España en el último año, con 80 millones de euros, propiedad de la familia del mismo nombre que también es propietaria del Banco de Santander.

El imponente edificio compuesto por dos volúmenes de diferentes tamaños apoyados sobre columnas y suspendidos parcialmente sobre el mar cuenta con una sala de exposiciones de 2.500 metros cuadrados, una zona comercial en los bajos acristalados, y una gran terraza con vistas a la Bahía de Santander.

“También tenemos el Palacio de la Magdalena, situado en la península del mismo nombre y construido a principios del siglo XX, el Palacio de los Congresos y el Palacio de los Festivales, entre otros, que hacen que esta ciudad uniprovincial ofrezca un abanico muy importante de opciones culturales”, afirmó.

Una de las características propias de la ciudad es que todavía mantiene la costumbre de alquilar departamentos por temporada, uno o dos meses -algo que ya no se da en muchos otros lugares del mundo- sobre todo de turistas que llegan de otras provincias españolas.

Uno de los objetivos de Santander apunta al turismo cultural que falta desarrollar. Lo que sí tienen claro los santanderinos es que no quieren “la masificación turística”, algo que sucede en otras partes de la península “pero que aquí es un problema que no tenemos”, subrayó Gema Igual.

Descartó entonces que se instalen en Cantabria apartamentos de alquiler temporario o plataformas como Airbnb, al menos de momento, porque, aseguró: “Somos una ciudad pequeña al norte del norte donde el turismo se caracteriza por ser un turismo de calidad, usuario de hoteles, y además de hoteles de un nivel medio a superior y todavía no ha entrado esa moda”, sentenció la funcionaria.

Cuánto cuesta

Paquete de 10 días para dos personas, con pasajes aéreos y alojamiento en hotel 4 estrellas, con desayuno: $116.000

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