Santiago querido
Largo, más largo que otras veces resultó este viaje de Gimnasia y Esgrima hasta Santiago del Estero. Y no porque se haya mudado a alguna de las ciudades de su ubicación geográfica. Nada de eso.
Los horarios, el clima y la "argentinidad", conspiraron para que lo que se inició en Comodoro Rivadavia allá por las 3 de la mañana del miércoles y debía terminarse en la capital santiagueña a las 8 hs, se cerrara finalmente al mediodía.
El vuelo de Buenos Aires a Santiago fue demorado por -según azafatas- una "carga de combustible" que ninguno de los pasajeros observáramos que se producía.
Luego de casi 45 minutos de atraso, el despegue. Cerca de las 8 hs el Comandante anuncia que "aterrizaremos en Tucumán porque el aeropuerto de destino está cerrado por niebla".
Al llegar al suelo de Mercedes Sosa, insólitamente hacen bajar a los pasajeros con sus pertenencias e indicar que deben aguardar novedades.
Cuando ya se acercaba la media mañana, otra vez a chequear los bolsos y volver a despachar y nuevamente todos los trámites una vez más.
Finalmente, casi a la hora de almorzar, pusimos pie en tierra santiagueña. Esto cambió los planes de quienes ya tenían planificadas las tareas para el plantel de Gimnasia, que llegó hasta Santiago del Estero para buscar un nuevo título de la Liga Nacional de Básquetbol.
Una comida ligera y la siesta obligada, esta vez hasta casi las 20 hs. Luego, ver el video editado con los puntos altos y bajos de Quimsa y a las 21 hs a entrenar.
Estos enviados de El Patagónico y Radio del Mar, sabiendo que sería complicado lograr alguna nota por los horarios, decidimos recorrer el microcentro de esta añeja ciudad. Nada cambia acá. Parece que no pasara el tiempo.
Es una de las ciudades de nuestro país, con un considerable impacto demográfico, donde aún se respeta la "siesta", que ya pasó a ser algo que "forma parte de la religión".
Todos los comercios (hiper, medianos y chicos, sin excepción) cierran a las 16 hs o 17 hs, que es cuando cobra vida nuevamente este sector de la ciudad. Como dirían en el campo, es literalmente así: "no anda un alma".
Ritos aparte, se vive un clima espectacular con esto de una nueva final de Liga para Santiago del Estero. La gente en la calle habla de esto, el taxista que pregunta, los medios de comunicación casi como único tema, varias pantallas gigantes en esquinas muy transitadas muestran a jugadores en acción del equipo local. Una movida con todo el cotillón.
Lo bueno de esto, es que los que entienden de básquetbol y saben de qué se trata, tienen un respeto enorme por Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia. Una cantidad interesante de periodistas del país y de Sudamérica, llegaron para ver estos primeros dos juegos. Y nadie arriesga resultado alguno. Saben que Gimnasia, tuvo cruces más bravos que el local para llegar a esta final. Comodoro debió eliminar a Boca, al campeón Peñarol y a Quilmes.
Quimsa, en tanto, se encontró con un Atenas que, a pesar de su mejora, no es el que nos tiene acostumbrados a su casi obligado protagonismo. Pese a ello, los cordobeses demostraron que Quimsa no es invencible. Lo mismo con San Martín de Corrientes.
Quimsa fue votado como el mejor equipo, tiene a su director técnico también elegido como el mejor, su base Nicolás Aguirre es el jugador más valioso de esta competencia.
Todo un dato, pero Gimnasia tiene a Federico Aguerre, votado como el mejor alero y además junto a Sam Clancy elegidos en el "quinteto ideal". Como si esto fuera poco, Santiago Scala fue nominado como el más importante "sexto hombre". O sea que los dos tienen lo suyo, eso que por algo los trajo hasta la final.
Crédito abierto para los que gustan de este maravilloso deporte, ya que tienen garantizado al margen de qué color de camiseta usen, que disfrutarán de varios juegos de esos que serán inolvidables.

(#) periodista