Se aguarda el estudio anatomopatológico para determinar la muerte de la comerciante
La fiscal Camila Banfi aguarda el resultado del estudio anatomopatológico a los órganos vitales del cuerpo de Rosalía del Carmen Alvarado (60), la comerciante que fue hallada sin vida el viernes a la tarde boca abajo en su locutorio y multirrubro de Kennedy al 1700. Es que la autopsia en el estudio macroscópico no permitió llegar a una conclusión de las causas de muerte. Debido a que el cuerpo fue hallado con una bolsa plástica en la cabeza, el examen microscópico de cada uno de los órganos vitales permitirá saber si hubo o no asfixia.

Conocer las causas de muerte de Rosalía del Carmen Alvarado, la comerciante que apareció muerta en su locutorio y multirrubro el viernes a las 15:30 en Kennedy casi Charrúas, será complejo ya que la autopsia de esa misma noche no arrojó resultados concluyentes en un primer término.

El misterio crece ya que el cuerpo de Rosalía, a quien ya le habían robado en dos ocasiones anteriores en el momento en que abría el local, apareció boca abajo y con una bolsa plástica de compras en la cabeza.

La médica forense encargada de realizar la autopsia fue Magalí Fuscagni, quien en ese examen macroscópico del cuerpo de Rosalía no pudo establecer la causa de muerte, por lo que la fiscal Camila Banfi a cargo de la investigación solicitó un estudio anatomopatológico al Laboratorio Regional Forense, en donde se desempeña la médica patóloga Verónica Ducleaux.

Ahora los especialistas del Laboratorio son los que pueden llegar a llevar un poco de luz al caso y tratar de determinar a través de un estudio microscópico de cada uno de los órganos vitales, tales como el corazón, la tráquea, los pulmones, y los riñones, los especialistas podrán observar con mayor detenimiento si la muerte fue ocasionada por una asfixia, o si hubo o no un infarto.

Este tipo de análisis de alta complejidad, puede llegar a tardar entre 20 a 30 días para poder establecer un informe concluyente. Se debe determinar la causa de muerte para avanzar con algunas medidas, mientras también se aguardan los análisis de los rastros palmares hallados en el lugar del hecho como en la bolsa plástica y el ADN que levantaron los especialistas.

Algunos investigadores en el lugar del hecho deslizaron una hipótesis. Que los delincuentes una vez que redujeron a la víctima en el ingreso al local, como ya le había sucedido en otras ocasiones, pudieron haberle colocado la bolsa en la cabeza en busca de asustarla, pero cuando Rosalía cayó boca abajo sin signos vitales, estos escaparon sin saber dónde tenía el dinero guardado.

NO SE LLEVARON NADA

Es que los valores se guardaban en un lugar específico. Lo que sí se confirmó el mismo día del hallazgo es que la víctima tenía en su poder todos sus elementos personales como el teléfono celular y también estaba guardada la recaudación.

Los delincuentes podrían haber huido raudamente al ver que la víctima no reaccionaba, incluso no llevándose nada. Eso es lo que les parece llamativo a los investigadores, que no hayan por lo menos tomado algunos productos del comercio que quedó a su merced.

Hay que recordar que el cuerpo de Rosalía es hallado por su compañera de trabajo a las 15:30 al ver que la persiana estaba cerrada, pero las puertas de ingreso, una de ellas muy pequeña, estaban abiertas.

Desde un inicio la Seccional Cuarta y la Fiscalía comenzaron a trabajar la hipótesis del homicidio en presunta ocasión de robo. Es que las vecinas y la familia de Rosalía dieron a conocer al menos dos episodios en los que la mujer había sido víctima de dos asaltos cuando abría las rejas en los últimos meses.

En el estudio externo del cuerpo no han surgido signos de sofocamiento, estrangulación o asfixia. Eso será trabajo de los especialistas de laboratorios.

En este paso habrá otro desafío con el que se encontrarán los expertos. Para poder establecer si la mujer sufrió un infarto en medio del abordaje de los delincuentes, el corazón debiera haber latido varios minutos más después del episodio para que el estudio se logre observar en los análisis.

Lo que también tratarán de examinar es si hubo o no oclusión de los orificios nasales con un agente externo, como puede ser en este caso la bolsa.

La Brigada continúa buscando cámaras de seguridad cercanas, ya que la del Centro de Monitoreo que está ubicada en la esquina de Kennedy casi Estados Unidos no funciona hace tiempo. Y unos domos exteriores de un local comercial vecino tampoco funcionan.

El marido de Rosalía, una mujer que todos los días antes de abrir pasaba a comprar y llegaba caminando desde su vivienda de la avenida Juan XXIII, ubicada a una cinco cuadras del kiosco, ya le había advertido que dejara el negocio –en el que trabajó ella por más de 13 años- ya que además de los reiterados robos se sumaba la crisis económica con la que solo recaudaba para pagar el alquiler del

comercio.