Se cayó en la vuelta final, quedó entre las últimas y ganó la carrera

Vaya presentación la de la fondista Sifan Hassan, gran favorita de la especialidad, en la primera ronda de los 1.500 metros femeninos. 

La neerlandesa se ubicaba en el pelotón de fondo tras tres cuartos de carrera y, cuando todo apuntaba a que comenzaría a ganar posiciones como es costumbre, se topó con una sucesión de trastabilleos que derivó en la caída de la keniata Edinah Jebitok y, al intentar esquivarla, la de la propia Hassan.

La neerlandesa quedaba en el puesto 12º en la última vuelta y todo apuntaba a la eliminación tempranera de la gran candidata. Pero en una muestra de amor propio para los libros de historia, Hassan se levantó y dio inicio a la epopeya. Primero superó a la jamaiquina Aisha Praught-Leer y, algunos segundos después, recuperó cinco posiciones por afuera y casi de un saque para enfilar hacia el pelotón de arriba.

La proeza se concretaría entrada la recta final, con Hassan recorriendo los últimos 300 metros en tan sólo 44s70 para ganar su serie (4m05s17), incluso con una distancia considerable con respecto a la segunda, la australiana Jessica Hull (4m05s28), y la tercera, la estadounidense Elinor Purrier St. Pierre (4m05s34).

Verdaderamente épico lo de Hassan, quien llegó a Tokio con la misión de ganar los oros en 1.500, 5.000 y 10.000 metros.

La fondista, que llegó a Países Bajos con 15 años en calidad de refugiada procedente de Etiopía, tiene cuatro récords mundiales en distancias comprendidas entre la milla y los 10.000 metros: milla (4m12s33), 5 kilómetros en ruta (14m44s), 10.000 (29m06s82) y la hora (18.930 metros).

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