Se cumple el centenario del nacimiento de Eva Duarte

"Nació un día como hoy en la estancia La Unión, ubicada en Los Toldos, provincia de Buenos Aires, lindante a las tierras del cacique Coliqueo. La 'comadrona' india que asistió a su madre en el parto pareció transmitirle con la palmada con la que la llamó a la vida la tremenda intuición y la natural sabiduría que la guió en breve e intenso recorrido desde el pueblito perdido en la llanura bonaerense hasta el poder".

Así la evoca hoy la dirigente de AJURPE y diputada nacional (MC), Elsa Gladi Lofrano, quien añade que “así comienza la historia de nuestra Evita, acallada, silenciada, secuestrada, escondida, enterrada, exiliada, usurpada, mancillada, denigrada y, sin embargo, me encuentro con ella todos los días. Su obra, bajo otros nombres, está en todo el país”.

“A Evita la creían peligrosa porque nunca se dejó engañar. Porque desde sus once años supo que hay pobres porque los ricos son demasiado ricos. Hoy más vigente que nunca. Por la educación impuso los Hogares Escuela de la Fundación y en el término de siete años de actuación se construyeron un total de veinte hogares que albergaron en esos tiempos dieciséis mil niños. Ella pretendía que por su condición de ser humildes tenían que tener la misma posibilidad de los pudientes. La Educación fue para ella una inversión”, destaca Lofrano.

Acotaba: “porque yo pretendo al menos que ningún hijo de oligarca, aun cuando vaya al mejor colegio y pague lo que pague, sea mejor atendido ni con más cariño que los hijos de los obreros en los hogares escuelas de la Fundación porque no todo se compra con dinero”.

“Ejecutando como lo llamo un sueño, creó la escuela de enfermeras. Los policlínicos creados para tal fin fueron ejecutados con amplias salas ventiladas, iluminadas. El trabajo de las enfermeras no fue solo para los policlínicos, sino que participaron de intensas jornadas de capacitación. Nos quería alegres, capaces, instruidas”.

Denominando “Las nieves del tiempo” pone en funcionamiento las cajas de jubilaciones, creando además para quienes ya sus sienes delataban la edad avanzada la entrega de pensiones a la vejez porque consideraba una obligación “honrar y respetar a los ancianos que han dado todo en la vida”.

“¿Qué decir hoy ante la realidad de nuestro País? La educación, la salud, la tercera edad con la medicación acotada. Mucho para recordar causando tristeza, pero dándome la fuerza necesaria y más para continuar en este camino hermoso construido con tanto amor por nuestra querida Evita, que traspasó las fronteras del mundo y hoy es de todos. Es un deber tratar de cumplir con su anhelo que manifestara desde su corazón escrito por ella: No aspiro a ningún honor que no sea la felicidad de mis grasitas; es mi vocación y mi destino; esa es mi misión. Como una mujer cualquiera de mi pueblo, quiero cumplirla bien hasta el fin. Tal vez un día cuando yo me vaya definitivamente, alguien dirá de mí lo que muchos hijos suelen decir en el pueblo de sus madres cuando se van, también definitivamente: ¡Ahora recién nos damos cuenta que nos amaba tanto!”.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario


Las Más Leídas del Patagónico