U
n remisero que la semana pasada no concurrió a la primera audiencia del juicio al que llegaba en libertad acusado de haber violado a una joven en el partido bonaerense de San Fernando en 2013, se entregó ayer en los Tribunales de San Isidro, informaron fuentes judiciales.
Se trata de Norberto Daniel Fernández (54), a quien tras haberse fugado se lo declaró "en rebeldía", se le revocó el beneficio de la eximición de prisión por el cual llegaba libre al debate y ayer quedó alojado en la alcaidía del edificio judicial, situado en Ituzaingó 340 de San Isidro.
Según relataron los voceros consultados, Fernández se presentó ayer por la mañana ante personal policial en el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 de San Isidro, donde admitió que la semana pasada había sentido "pánico" y por eso se fugó.
Con el imputado detenido, las autoridades del TOC 2 comunicaron la novedad a las partes y ayer procuraban acordar una nueva fecha de comienzo del juicio, que por la suspensión de la actividad por la feria judicial de invierno fue fijada tentativamente para el próximo 11 de agosto.
En tanto, la víctima dijo a la prensa que "por medio de la gente y los medios" se logró que Fernández "por lo menos tome conciencia de que se entregue".
La muchacha destacó que a través de la página de Facebook "Ayudanos a encontrarlo" mucha gente escribía que "veía a alguien parecido en algún lugar" y entonces su familia avisaba a la Policía de "Investigaciones".
"Espero que ahora se haga Justicia en serio, que llegue el juicio y que quede adentro porque una persona así no puede estar más tiempo suelta", expresó la joven de espaldas a las cámaras de televisión.
Por su parte, Andrés Bonicalzi, abogado de la joven, recordó que ayer se cumplieron "dos años del día que la violó", por lo que se mostró "sorprendido" de que se haya entregado en esta fecha.
"No se si tendrá que ver con su morbo y mente perversa o simplemente una cuestión estratégica de la defensa", indicó el letrado.
El hecho por el que es acusado Fernández fue cometido a las 4:30 del 14 de julio de 2013, cuando la víctima, por entonces de 19 años, acababa de bajar del colectivo en San Fernando, de regreso a su casa luego de cenar con amigas en el barrio porteño de Palermo.
La joven se encontraba a unas tres cuadras de su vivienda cuando un hombre estacionó en una esquina el auto en el que circulaba y, cuando ella pasaba a su lado, la amenazó con un arma de fuego y la forzó a subir al vehículo.
Luego, el agresor le vendó los ojos e hizo que se acostara en el piso del auto para que no advirtiera adonde la trasladaba, la llevó a otro lugar cercano y abusó sexualmente de ella durante unos cuarenta minutos, tras lo cual le preguntó dónde vivía y la dejó cerca de su casa.
Una vez que la joven presentó la denuncia, las autoridades analizaron las grabaciones de una cámara de seguridad instalada en la zona del hecho, tomaron la patente del auto del abusador y así identificaron a Fernández.
La situación procesal del acusado quedó aún más complicada cuando dio positivo el cotejo de su ADN con las muestras tomadas del cuerpo de la víctima.
