Se postergó la licitación del parador costero

La construcción del parador costero en el parque Soberanía implicaba la inversión de 15 millones de pesos, a cambio de la explotación durante los primeros 10 años. Esa ecuación de economía planteaba que el privado debía tener una ganancia neta de algo más de $100.000 pesos mensuales solo para recuperar la inversión. El proyecto fue postergado y será redefinido para captar interesados.

El pliego licitatorio, que pasó por doble lectura y audiencia pública en el Concejo Deliberante, había sido aprobado en el mes de julio de 2014 y se esperaba que la construcción se inaugurara durante este 2015, aunque el plazo se extenderá por algunos meses dado que el Ejecutivo municipal decidió postergar la licitación.

El proyecto original preveía que el parador funcionara como restaurante y confitería, y además de la infraestructura de servicios debía incluir en su proyección las expansiones y estacionamiento acordes, involucrando una inversión privada de al menos (según el presupuesto oficial) $15.642.000, que debía ser afrontada en la totalidad por el inversor privado. La contraprestación para amortizar la inversión era la cesión de la comuna de la explotación por un plazo de 10 años.

El objetivo primario de la obra era sumar servicios al mejoramiento del espacio urbano que se había iniciado con el paseo costero, dando a la costanera de Comodoro la misma relevancia que tiene en otras ciudades del país.

No obstante el secretario de Obras Públicas, Abel Boyero, admitió que la coyuntura económica actual es determinante al momento de atraer oferentes para esa licitación pública. Así, la cartera se aboca a redefinir el proyecto, para lo cual se evalúan alternativas que van desde extender el plazo de la concesión hasta disminuir algunos de los requerimientos.

“Lo estamos reformulando para hacerlo económicamente viable. Además, creo que también era importante que los inversores vean que era una realidad el reacondicionamiento general de la costanera, que ya tiene una etapa concluida y la otra ya licitada. Eso también hace más tentadora la posibilidad de inversión”, señaló, sin arriesgar plazos concretos para relanzar la oferta pública.

LA TERMINAL EN SUSPENSO

Esta no fue la única iniciativa que la administración de Di Pierro intentó ceder a inversores privados a cambio de la explotación. Si bien la ecuación es interesante desde el punto de vista de la comuna, que adquiere infraestructura a costo cero, tampoco fue atractiva la posibilidad de construir la nueva terminal de ómnibus de la ciudad, prevista en el emplazamiento que hoy ocupa el corralón.

La alta inversión no fue el único condimento para el suspenso en esta obra, dado que Boyero indicó que tampoco pudo avanzarse en la relocalización de la enorme cantidad de vehículos alojados en el predio, producto de órdenes judiciales, secuestros y multas.

Por otra parte, aunque señaló que se trata de un proyecto urbanístico importante, el funcionario destacó que no hay indicadores de que la terminal actual hubiera “quedado chica”, ni en lo que hace a infraestructura para pasajeros ni capacidad para micros en las dársenas, y tampoco implica entorpecimientos en la circulación dada la cercanía a la ruta.

En tal sentido, destacó que se están haciendo inversiones permanentes para optimizar el confort del edificio, lo que incluye el traslado de los tribunales de faltas para poder recuperar el espacio, destinándolo a mejorar la oferta de servicios, como la licitación de una confitería que hoy carece el edificio. 

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