Se presentaron los alegatos finales en el juicio por el femicidio de Inés Gallardo

El juicio tiene como único imputado a Rubén Cueva, expareja de la víctima.

En su alegato final, la fiscala María Laura Blanco aseguró que, mediante el análisis de toda la prueba rendida en el debate, se logró acreditar que Rubén Issac Cueva, es el autor penalmente responsable del hecho endilgado por el Ministerio Público Fiscal. En consecuencia, solicitó al tribunal que dicte un veredicto de culpabilidad con la calificación legal propuesta por los investigadores (Homicidio doblemente agravado y femicidio).

Por su parte, el abogado defensor Gustavo Oyarzun propuso a los magistrados que su asistido sea condenado por el delito de homicidio agravado por el vínculo mediando circunstancias extraordinarias de atenuación.

Finalmente, el tribunal colegiado integrado por los jueces Alejandro Rosales, Daniel Pérez y Ricardo Rolón, convocó a las partes y los familiares de la víctima, para una audiencia que tendrá lugar hoy a las 10:30. En ese acto judicial, el tribunal informará su veredicto.

La representante de fiscalía, inició su alegato reconstruyendo la historia de la relación de pareja entre la víctima y el acusado.

Por otra parte, explicó las cuestiones referidas al contexto que se debe analizar para la acreditación del agravante de violencia de género. En este sentido, destacó que el femicidio es la concreción de una relación que está signada por la violencia de género.

En este marco, sostuvo que mediante diversos testimonios se pudo probar que Cueva cosificaba y trataba de someter a las mujeres con las que tuvo una relación sentimental. A ello, agregó que el matrimonio entre Inés gallardo y Cueva duró dos meses. En ese tiempo se pudo apreciar que aparecieron señales relacionadas con la violencia de género.

Estas señales cobran fuerza cuando se las contrasta con el testimonio de la ex pareja del imputado, ilustró la fiscala.

La ex esposa de Cueva, fue una sobreviviente de las agresiones físicas y psicológicas, que el acusado ejerció sobre ella durante los doce meses de matrimonio y convivencia que atravesaron en el 2012. El agresor mantuvo un mismo patrón de conductas (noviazgo breve y apresuramiento para casarse, aislamiento de la mujer del grupo de amigas/os y familiares, cuestionamientos sobre la forma de vestirse y relaciones sociales, entre otras) cuando formó pareja con Inés Gallardo.

Finalmente, la investigadora subrayó que debemos visibilizar la violencia contra la mujer, hacer hincapié y traerlo a debate. En este contexto, indicó que el autor del hecho se siente provocado cuando sus parejas ejercen sus derechos.

A su turno, Oyarzun consideró que el Ministerio Público Fiscal, tergiverso las interpretaciones de lo relatado por los testigos en favor de su tesitura. En este orden de ideas, aseguró que en este caso existieron circunstancias extraordinarias de atenuación. También refirió que la agresión física realizada por su defendido, fue un acto aislado e intempestivo.

El representante del Ministerio de la Defensa Pública, sostuvo que existió una situación que detonó la agresividad de Rubén Cueva. Esta habría sido la mención que la víctima realizó respecto de la muerte violenta de un hermano del acusado. Un caso de homicidio ocurrido en 2018 en la provincia de Chaco.

Por último, indicó que la parte acusadora no logró probar con suficiencia la existencia de hechos de violencia de género.

El caso

La mecánica de la acción femicida guarda importancia para la determinación de la existencia de un hecho delictivo y para fijar el alcance de la responsabilidad criminal del autor. Sin embargo, se ha observado que con posterioridad a la difusión masiva de crímenes de mujeres se multiplican los hechos en los que los femicidas emplean la misma mecánica criminal. Por este motivo, la Fiscalía omite este tópico al dar publicidad a la investigación penal.

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