En Las Roquitas la marea baja dejó al descubierto pozones que fueron aprovechados por decenas de chicos y en ese lugar los guardavidas tuvieron que estar muy atentos ya que muchos bañistas se introdujeron cientos de metros por la restinga para llegar al mar.
Por ello, cuando comenzó a ascender la marea los profesionales encargados de protegerlos hicieron sonar sus silbatos para ordenarles que retornaran a la costa.
En la costanera la vigilancia se hizo un poco más relajada pero igualmente otro grupo de guardavidas observó permanentemente a quienes practicaban natación para que no se alejaran más allá de una distancia de 50 metros, teniendo además en cuenta que el viento soplaba a una intensidad de 32 km/h.
Para hoy el Servicio Meteorológico Nacional pronostica otra jornada agobiante con una máxima de 37°C, por lo cual se esperaba que las autoridades sanitarias difundieran un comunicado sobre recomendaciones para soportar la ola de calor.
