Se retiró el jugador que construyó cinco hospitales y frenó una guerra civil

En la jornada de hoy se conoció el anuncio del retiro del mítico jugador de Costa de Marfil, Didier Drogba, quien como futbolista lograse 14 títulos con Chelsea de Inglaterra y tres con el Galatasaray de Turquía. Pero el marfileño hizo mucho más afuera de la cancha: construyó cinco hospitales en su país y hasta logró frenar una guerra civil gracias a su trabajo humanitario.

El delantero de Costa de Marfil, Didier Drogba, ganó prácticamente todo en el mundo del fútbol profesional, primero en el Olympique, después en el Chelsea y por último con Galatasaray, fue un verdadero dolor de cabezas para los defensores y ha llevado a la selección de Costa de Marfil a un Mundial por primera vez en su historia y a dos finales de la Copa de África.

Pero además Didier Drogba siempre fue un hombre comprometido con su país, con su continente y con la paz. Embajador de la Organización de Naciones Unidas (ONU), llevó a cabo diversas obras caritativas, como la construcción cinco hospitales en su país natal. Pero sobre todo una acción dejó a Didier como más que un héroe. Y no hablamos de un gol, sino del día en que Drogba detuvo una guerra.

En 2005 Costa de Marfil se encontraba en plena guerra civil. Una guerra que había comenzado cuatro años antes, con un golpe de estado que no llegó a concretarse, pero sí se instaló en diversas ciudades, dejando así el país dividido. El sur, regentado por el gobierno; y el norte, dominado por los rebeldes.

En octubre de aquel año, el equipo nacional del país lograría un hecho histórico: clasificarse por primera vez para un Mundial. Lo hizo tras imponerse a Sudán por 3-1, en un partido que, lógicamente, fue seguido por toda Costa de Marfil a través de la televisión nacional.

Y entonces, con todos celebrando aquel épico resultado, Drogba quiso convertir aquella celebración en un momento trascendental para la historia del país. Arrodillado y rodeado por todos los jugadores étnicamente diversos de la selección, se dirigió a la cámara de la televisión nacional, y comenzó su mensaje:

"Ciudadanos de Costa de Marfil, del norte, sur, este y oeste, les pedimos de rodillas que se perdonen los unos a los otros. Perdonen. Perdonen. Un gran país como el nuestro no puede rendirse al caos. Dejen sus armas y organicen unas elecciones libres"

El mensaje de Drogba caló hondo. Después de más de 4000 muertos en tres años, quien mejor que enviar un mensaje de paz que el mayor ídolo del país africano, en esos momentos elevado ya a nivel de leyenda eterna. Una semana después de aquél gesto, los dos bandos acordaron un cese al fuego; era el inicio del fin de la guerra.

Aunque aún había cosas que hacer para terminar con ella. Y Drogba lo sabía. Así, en 2006, cuando recibió el premio a mejor futbolista africano del año, decidió regresar a Costa de Marfil para mostrar el preciado trofeo. Pero no lo hizo a cualquier sitio: viajó a Bouaké, una de las ciudades que habían ocupado los rebeldes opositores al gobierno, y en la que habían instalado su cuartel general. Y ahí volvió a solicitar la unidad del pueblo.

Al año siguiente buscó algo más complicado, y de un mayor simbolismo. Un partido de la selección nacional en la misma ciudad, Bouaké. Era llevar la unidad del país en su máxima expresión al lugar más conflictivo. No fue fácil, pero con la mediación de Drogba las autoridades políticas y futbolísticas accedieron.

Estaba claro que no iba a ser un partido de fútbol cualquiera. Se confirmó cuando varios ministros del gobierno, fuertemente escoltados, entraron en el estadio de Bouaké, el territorio con el que llevaban cinco años en guerra. Entonces, sonó el himno nacional. El presidente de Costa de Marfil y el líder rebelde lo cantaron uno al lado del otro. Drogba supo en ese momento que la Guerra Civil había terminado. "Ver a los dos bandos juntos, cantar al unísono el himno de mi país fue muy especial. Sentí que Costa de Marfil volvía a nacer", declaró el enorme delantero que anunció su retiro de las canchas.

No es de extrañar que al día siguiente, tras la victoria de Costa de Marfil por 5 a 0, un diario local titulara "Cinco goles para borrar cinco años de guerra". Ni que al año siguiente a Drogba le incluyeran entre las 100 personas más influyentes del mundo. Él solito había conseguido apaciguar una guerra de difícil fin.

La situación del país sigue siendo inestable. Ya sin guerra civil abierta –a excepción de un capítulo a principios de 2011-, se busca la tranquilidad en el país, y su crecimiento. Así, Drogba continúa con sus labores humanitarias. Construyó cinco hospitales en todo el territorio costamarfileño. Él pone todo el dinero, con una única condición: que los servicios a los niños enfermos sean todos gratuitos. Y así, seguir cumpliendo el que desde hace años afirma es su mayor sueño: ver a Costa de Marfil en paz.

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