Secuestran la pistola con la que habrían matado a Jonathan Oliva

La Policía efectuó cuatro allanamientos en relación al crimen de Jonathan Oliva, ocurrido el último viernes en el barrio Abásolo. En la casa del dirigente sindical Miguel Baeza se incautó un arma 9 milímetros, similar a la utilizada para ejecutar al joven que se disponía a comer un asado. Ahora se esperan los peritajes para solicitar detenciones.

Los investigadores del homicidio de Jonathan Sebastián Oliva (24), muerto de dos disparos en la noche del viernes en una vivienda del barrio Máximo Abásolo, confían en su pronto esclarecimiento. En tal sentido, se detuvo a tres personas y se secuestraron elementos de prueba que serían de vital importancia, de acuerdo a quienes tratan de identificar a los responsables de este homicidio, el número 28 de 2014.

El jefe de la Seccional Séptima, Fernando Mora, junto al funcionario fiscal Cristian Olazabal encabezaron entre las 20:30 del domingo y la 1:30 de ayer las requisas domiciliarias en el mismo barrio donde se cometió el crimen.

Según la información oficial a la que accedió Diario Patagónico, el principal operativo se cumplió en el domicilio de la calle Los Ciruelos 4.226, donde reside Miguel Alberto Baeza (32), dirigente del gremio de la construcción.

Los investigadores hallaron una pistola 9 milímetros marca Browning con trece proyectiles y se presume que sería la utilizada en el asesinato de Oliva. El dato llamativo es que las balas son de la misma marca que las vainas servidas secuestradas en la escena del crimen. La pericia será determinante para conocer el grado de implicancia de Baeza.

En el inicio del operativo el hombre esperaba a los efectivos con el arma en la cintura y tuvo que ser reducido por su agresividad. Sus acompañantes, Adrián Baeza (42) y Claudio Martín Uribe (30), también fueron aprehendidos por atentado y resistencia a la autoridad.

Baeza goza de libertad condicional tras ser condenado por el homicidio de Alejandro Riquelme, ocurrido el 17 de abril de 2004 en el comercio que tenía en el barrio Las Flores. Ahora será imputado por portación y tenencia ilegal de arma de fuego y resistencia a la autoridad. Además, anoche se especulaba con que podría perder su beneficio, ya que no ha demostrado haber cambiado de hábitos de vida.

Otra de las inspecciones en torno al crimen del viernes se efectuó en la vivienda de Camarones 5.267, donde vive Luis Alberto Almonacid. Se trata del hijo del propietario de la casa donde se produjo el asesinato, a quien se le secuestró un teléfono celular. Además se requisó el inmueble de la calle Código 810, en la zona de quintas 2 del Abásolo, donde reside Paulo Ovando.

El último allanamiento se desarrolló en el pasaje 607, a pocos metros de la calle Los Ciruelos y de la escalera que conduce a la parte alta de la barriada. Allí se identificó a Rubén Curillán, alias “Pimentón”.

“LO PUSE, LO PUSE”

En cuanto al homicidio de Brian Gabriel Marchant (17), ocurrido en los primeros minutos del domingo en las 1.311 Viviendas, los investigadores ya individualizaron al grupo que atacó a la víctima para robarle y luego asesinarlo a sangre fría. Se trata de al menos cuatro jóvenes de entre 17 y 20 años, de la misma barriada.

Uno de los sospechosos incluso afirmó entre los amigos del barrio “lo puse, lo puse”, aparentemente haciendo alarde de su buena puntería con armas de fuego. Habría sido el que le disparó en la pierna izquierda, deteniendo su huida. Una vez en el suelo, al adolescente lo remataron de un tiro en la cabeza.

La causa, a cargo del fiscal general Héctor Iturrioz, se centró en la realización de distintas diligencias por parte de la Brigada de Investigaciones, entre ellas la toma de entrevistas a eventuales testigos del crimen número 29 del año.

Las mismas fuentes indicaron que a la hora en que ocurrió la desgracia, alrededor de la 1 del domingo, había muchos vecinos afuera de sus viviendas, disfrutando de una agradable noche. Ellos fueron testigos de las corridas y tiros y conocerían a los homicidas. La víctima, aunque frecuentaba esa zona del Isidro Quiroga, residía en la calle Estados Unidos al 900.

Marchant solía juntarse con chicos de las calles Teniente Vázquez y Sargento García, a una cuadra de la Seccional Quinta. En su mayoría los jóvenes no superan los 20 años. Ayer se estableció que Brian primero fue atacado a golpes por un grupo que lo despojó de su dinero (trabajaba como albañil). No llevaba billetera ni teléfono celular.

Uno de los homicidas primero le efectuó un disparo en la pierna izquierda y luego otro lo remató con un tiro en la cabeza. Horas después Marchant falleció en la guardia del Hospital Regional. Toda la agresión ocurrió enfrente de una cámara de seguridad del Centro de Monitoreo que por extraña paradoja no graba, precisaron las mismas fuentes.

Las hipótesis señalaron que el arma utilizada sería calibre 22 y las causas del crimen tendrían que ver con diferencias entre los jóvenes involucrados. En este caso los investigadores descartaron cualquier cuestión relacionada con la venta de drogas. 

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