Ser “muleto” es una carga pública que se retribuye con 30 pesos
Se conoce como “muletos” a aquellos parecidos que son convocados a participar de un reconocimiento en rueda de personas. Con frecuencia decenas de ciudadanos son requeridos por la Justicia para llevar adelante esta medida de prueba que suele ser solicitada por el Ministerio Fiscal o la Defensa del imputado. Se trata de una carga pública que no admite negativa y en Comodoro Rivadavia se retribuye con 30 pesos.

El hecho de ser parecido a un delincuente o reunir características similares puede ser el motivo de la convocatoria y al igual que aquellos que son llamados por la Justicia Electoral, para ser autoridades de mesa durante unos comicios, son escasas las posibilidades de negarse.
En teoría parece ser un trámite sencillo aunque en la práctica no es tan así, a pesar de los esfuerzos y contratiempos que deben sortear los empleados de la Oficina Judicial que se encargan de su cumplimiento. En el medio pueden surgir demoras, problemas técnicos, suspensiones. En fin, un abanico de posibilidades en las que se suman anécdotas que van desde lo cómico a lo lamentable.
A modo de compensar el valioso tiempo que los “muletos” pueden llegar a perder a partir de la convocatoria, es que se los retribuye con un pago simbólico de 30 pesos y a ello se suma el certificado que confirma su colaboración con la Justicia, el cual se entrega tanto para ser presentado en lugares de trabajo o estudio.

RECONOCIMIENTO EN RUEDA
El reconocimiento en rueda de personas está normado en el artículo 210 y 211 del Código Procesal Penal y allí se hace referencia a la forma de llevarlo a cabo. La autorización debe ser emanada por el juez, a pedido de las partes y antes de realizarlo el testigo tendrá que describir con sus palabras a la persona que identificará. Inmediatamente después, a través de un vidrio por el que no podrán verlo los “muletos”, tendrá que señalar con precisión a la persona imputada en el hecho que se investiga.
Para que ese procedimiento sea válido en la sala tiene que estar el juez, el defensor y el fiscal. De todas maneras existen muchas variantes que funden la nulidad del acto, como por ejemplo que el testigo y el imputado se crucen en el edificio antes del reconocimiento, algo que lamentablemente ha ocurrido y no por mala intención, sino más bien por múltiples cuestiones: en especial, la obsoleta estructura edilicia y los escasos recursos humanos para desarrollar la exigente función.
También existe otra posibilidad de solicitar la nulidad del acto y suele ser bastante utilizada por lo defensores. En ese caso la responsabilidad le cabe a los medios de comunicación que difunden la fotografía del delincuente antes de llevarse a cabo el reconocimiento. En ocasiones suele ser esa la prueba más valiosa de la investigación y cuando se incurre en ese error no se hace otra cosa que veneficiar al imputado. Es por esa razón y para no entorpecer la tarea investigativa, que Diario Patagónico no exhibe los rostros de los sospechosos cuando son detenidos.

EN BUSCA DE “MULETOS”
No está del todo claro a quién le cabe la responsabilidad de aportar los “muletos”, aunque la tarea definitivamente la lleva a cabo la policía. Se sabe que la orden del reconocimiento la dicta el juez a pedido de las partes y hay quienes sostienen que debe ser la Oficina Judicial la que tiene que encargarse de encontrar los “muletos”; otros afirman que es deber de la parte que solicita la medida de prueba, Defensa o Fiscalía.
La cuestión es que la policía termina haciendo la tarea y por cada imputado deben encontrarse 2 ó 3 personas parecidas pero en ocasiones la búsqueda suele ser por demás complicada. Es que a veces las características físicas del imputado son extraordinarias: existen algunos extremadamente gordos, flacos, altos, bajos; el color de ojos también es determinante o el de las tinturas en el cabello, en el caso de las mujeres.
En ocasiones los “muletos” son encontrados en los propios lugares de detención, lo que significa otra carga para la policía, porque cada uno de los presos que son llevados para cumplir con el trámite debe ser custodiados por dos agentes, lo que termina quitándole recursos humanos a las Comisarías.
Los “muletos” también son encontrados en la calle y en ese caso depende de la capacidad de convencimiento del agente, porque nadie quiere involucrarse y mucho menos con la Justicia.