Shell dice que no se va y Esso no desmiente su venta

El titular de Shell en la Argentina negó una posible salida del país e incluso buscó bajar la confrontación con el Gobierno. En tanto, Esso continúa sin desmentir su venta. Especialistas dicen que ambas empresas pronto perderán plata porque no queda crudo argentino para exportar como combustible, única fuente de rentabilidad.

Buenos Aires (C)
"Se ha tomado la decisión de permanecer en el país», sostuvo ayer en reiteradas ocasiones el presidente de Shell Argentina, Juan José Aranguren. El particular momento que atraviesa la relación de la empresa con el Gobierno y el trascendido de la venta de Esso generó un clima en el sector energético que hizo necesario una clara desmentida pública -como viene haciendo desde 2004-, del presidente de la empresa anglo-holandesa.
También buscó distender la relación con el Gobierno. «No hay un conflicto» existe una situación donde la Justicia debe «evaluar si la compañía cometió un delito o no», afirmó en relación a la puja con el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, que desea verlo tras la reglas alegando violar la Ley de Desabastecimiento al no proveer correctamente las estaciones de servicio.
En tanto, la petrolera ExxonMobil, dueña de Esso, no desmintió la versión de venta de sus activos en la Argentina, operación que rondaría los 200 millones de dólares y está en manos del banco J.P. Morgan. La venta incluye la refinería que la petrolera posee en Campana, provincia de Buenos Aires, las 90 estaciones de servicio propias y las 500 bajo franquicia.
«Este es un asunto confidencial y estratégico», sostuvo ayer el director de Asuntos Públicos de ExxonMobil, Tomás Hess, sin corroborar ni desmentir la versión en un correo electrónico a la agencia AP. «Como práctica habitual, ExxonMobil no hace comentarios sobre rumores de mercado o especulaciones. Sería inapropiado comentar oportunidades que podríamos estar considerando o no en este momento», agregó el mail.

SIN SEÑAL
Desde una empresa proveedora de Esso sostuvieron que «no es una buena señal que la principal petrolera del planeta se quiera ir del país. Mucho menos para los inversores que necesita la Argentina para salir de la crisis energética».
Para la proveedora de crudo la salida de Esso -también se irían de Venezuela-, no implica un riesgo mayor. «Quien tome la posta, incluso Petrobrás o YPF que tienen crudo, deberán comprar para abastecer su red de estaciones». Esso tiene el 12 por ciento del mercado de combustibles pero no posee petróleo propio.
Según Daniel Montamat, ex secretario de Energía y consultor, el disparador de la venta fue el poco atractivo que hoy tiene el negocio de los combustibles. «Se han cerrado muchas estaciones de servicio a lo largo y a lo ancho del país. Uno presumiría que empresas con la trayectoria y envergadura de Esso, si evalúan irse, no sólo piensan en la coyuntura actual adversa; también han perdido confianza en el negocio a futuro», sostuvo.
Otras voces del mercado sostienen que las ecuaciones de rentabilidad de Shell y Esso sólo se mantienen por la exportación de combustibles debido a que pueden comprar el barril de crudo a 32 dólares (por efecto de las retenciones) mientras que en el exterior cotiza a 72 dólares.
Así, con un incremento del 15 por ciento -que es el valor que se incorpora por la refinación para transformar el crudo en combustible-, ambas empresas sacaban márgenes exorbitantes al vender ese mismo barril de crudo que compraron en 32 dólares a 85 dólares como combustible.
Sin embargo, como el crecimiento de la demanda interna de combustibles aumenta y la Argentina no está incrementando su producción de crudo, los saldos exportables caen fuertemente. Pronto deberán importar curdo a precio internacional (72 dólares el barril) para poder exportar combustible, ya sin la misma rentabilidad.
Por ello, para Montamat hay condiciones objetivas del negocio que permitirían presumir una salida de Shell, «pero las estrategias de las casas matrices pueden ser diferentes. Shell ya se desprendió de muchos activos en la cadena comercial en Latinoamérica y sin embargo preservó sus activos en la Argentina».

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