El hecho fue denunciado por los propios vecinos del barrio 11 de Octubre del Centenario en la provincia de Neuquén, donde está ubicado el convento y los cuatro monoambientes que son utilizados por personas carenciadas.
La historia comenzó hace unos meses, cuando un hombre de 65 años se instaló en una pieza en uno de los módulos, que da a la calle Chachil, en el tranquilo barrio frente al convento de las monjas. Todo trascurría en forma normal hasta el que hombre contrató a una empresa para levantar un galpón de chapa y poner a trabajar sus máquinas.
La situación fue tan insólita que el supuesto indigente se colgó de la luz de los vecinos, algo que provocó una merma en la tensión, en un sector de la barriada.
"Hace ruido con las máquinas y usa la luz del convento. Acá a muchos vecinos dejó sin luz porque se chupa toda la energía cada vez que prenden las máquinas", expresó una vecina a LM Neuquén. "Es una persona violenta y nos dijo que no se quería ir, que iba a trabajar en ese lugar", acotó.
El revuelo ayer fue de tal magnitud que hasta las mismas carmelitas tuvieron que salir a aclarar y bajarle el tono polémico a la situación, que indignó al vecindario.
"Creo que hay que ser respetuosos, ya hablamos con esta persona y nos dijo que en 15 días se iba. Estos albergues son para personas que están atravesando situaciones difíciles", dijo una de las monjas.
