Sindicalistas, movimientos sociales y dirigentes justicialistas marcharon hasta Luján por "Paz, pan y trabajo"

Unas 50.000 personas participaron de una misa en la que el arzobispo de Mercedes-Luján, Agustín Radrizzani, planteó: "ninguno de los problemas se puede resolver sin la interacción entre el Estado y el pueblo". Y subrayó: "el futuro de la Nación no está únicamente en manos de los dirigentes: está fundamentalmente en manos de nuestro pueblo".

El arzobispo de Mercedes-Luján, Agustín Radrizzani, dijo ayer que “el futuro de la Nación no está únicamente en manos de los dirigentes: está fundamentalmente en manos de nuestro pueblo”. Lo manifestó durante su homilía en la multitudinaria misa que se celebró frente a la Basílica de Luján, convocada por el Frente Sindical que lidera el jefe del Sindicato de Camioneros, Hugo Moyano.

El prelado remarcó también: “nuestro pueblo debe ser artífice de su propio destino y no quiere tutelajes, ni injerencias donde el más fuerte subordina al más débil”.

Moyano, junto a su hijo Pablo, gremialistas opositores al Gobierno, dirigentes políticos y de organizaciones sociales participaron de la misa denominada “por pan, paz y trabajo” desde la primera fila de un escenario montado en el frente de la emblemática Basílica de Luján.

“Si realmente queremos un cambio positivo tenemos que asumir humildemente nuestra sana interdependencia. Pero interacción no es nunca sinónimo de imposición. El futuro de la Nación no está únicamente en manos de los dirigentes: está fundamentalmente en manos de nuestro pueblo, en su capacidad de organizarse para lograr este proceso de auténtico cambio”, afirmó Radrizzani en su homilía.

“No nos dejemos robar el entusiasmo. No nos dejemos robar la esperanza. No nos dejemos robar la alegría permanente. No nos dejemos robar la comunidad”, sostuvo.

La convocatoria a la misa y la participación de Radrizzani como celebrante de la misma produjo algunas controversias en el seno de la cúpula de la Iglesia por el evidente carácter político opositor de la iniciativa, confiaron a Télam fuentes eclesiásticas, aunque el encuentro no contó con discursos críticos al Gobierno de los gremialistas ni de los dirigentes.

En la semana previa, el titular de Pastoral Social del Episcopado, monseñor Jorge Lugones recibió a Hugo Moyano para dialogar sobre la realidad socioeconómica del país, a pedido del jefe sindical.

Pero, después, y ante el marcado tinte opositor de la acción, desde la Iglesia advirtieron que la Pastoral Social no adhería a la convocatoria de Luján, por lo que se acordó no subvertir el sentido religioso de la misma con discursos críticos.

MENSAJE AL PRESIDENTE

Pablo Moyano, minutos antes de comenzar la misa, afirmó que la convocatoria era “distinta a la que estamos acostumbrados”, porque abarca a “diferentes sectores”, y deseó que “el presidente (Mauricio Macri) escuche el mensaje que daremos en conjunto con la Iglesia”.

Advirtió también: “cuando intenten sacar la reforma laboral volveremos a la calle con todos los sectores, como con la previsional, en diciembre pasado; estén o no los Moyano, los trabajadores van a seguir defendiendo sus derechos”.

Además de los Moyano, ocuparon las primeras filas frente a la Basílica los sindicalistas del llamado Frente Sindical para el Modelo Nacional, como Omar Plaini (Canillitas), Ricardo Pignanelli (Smata), Sergio Palazzo (bancarios), Hugo Yasky (CTA), Roberto Baradel (Suteba) y Néstor Segovia (metrodelegados).

Mientras, el secretario general de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA), Pablo Biró, presente en la primera fila de los representantes sindicales que viajaron hasta Luján, afirmó: “participamos de una multitudinaria manifestación para pedirle a la Virgen por paz, pan y trabajo, y le pedimos por la concordia y la armonía para que ilumine a los dirigentes por el camino hacia la unidad”.

“Pero especialmente -agregó el líder sindical de los pilotos-, le pedimos a la Virgen que ilumine a los compañeros que conducen a la CGT para que lancen un plan de lucha, a fin de evitar la sanción de la ley de presupuesto que traerá más ajuste y pobreza a los argentinos”.

Entre los dirigentes políticos se destacaron también las presencias del ex secretario de Comercio Guillermo Moreno, los diputados nacionales Daniel Scioli, Felipe Solá, Fernando Espinoza y Eduardo “Wado” De Pedro.

En el frente del altar también participó la plana mayor de los intendentes justicialistas de conurbano bonaerense, como el presidente del PJ Bonaerense, Gustavo Menéndez (Merlo), Verónica Magario (La Matanza), Gabriel Katopodis (San Martín), Juan Zabaleta (Hurlingham), Ariel Sujarchuk (Escobar), Martín Insaurralde (Lomas de Zamora), Alberto Descalzo (Ituzaingó), Mariano Cascallares (Almirante Brown), Jorge Ferraresi (Avellaneda), además del ex candidato a gobernador bonaerense Julián Domínguez, oriundo de Chacabuco,

También estuvo el ex premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, Gustavo Vera (La Alameda) y Juan Grabois (CTEP).

Al finalizar la misa, hubo una invocación interreligiosa que realizaron un evangélico, un judío y un musulmán, mientras que una mujer leyó la Oración por la Patria, que los obispos redactaron con motivo de la crisis de 2001.

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