Socotra conforma junto a otras tres pequeñas islas más un archipiélago ubicado en el océano Índico. Pertenece a Yemen y se encuentra frente a ese famoso “Cuerno de África“ al oeste y a la costa sur de la Península Arábica, en la boca del Golfo de Adén.
Se calcula que la isla se separó de África por el Plioceno, cuando se abrió el golfo de Adén. El largo aislamiento geológico y el clima caluroso han creado una espectacular flora endémica con más de 300 plantas que no se encuentran en ningún otro lugar del globo.
La mejor época del año para visitar la isla de Socotra es durante los meses de octubre a febrero. La temporada del monzón es de junio a septiembre, por lo que los viajes durante este tiempo no son recomendables, a menos que los vientos comodorenses lo hayan preparado para una experiencia de este tipo.
Socotra tiene playas, montañas y cuevas únicas que son divertidas para el gusto de cualquier viajero.
Para llegar desde Comodoro se debe primero volar hasta Ezeiza, de allí abordar un avión hasta la capital de Yemen, Sanaa. Este destino puede tener hasta tres escalas y durar desde 26 a 59 horas. Para dos personas, ida y vuelta cuesta desde 210 mil pesos. Luego se deberá tomar otro avión a Socotra.
El aeropuerto se encuentra a una media hora de la única “ciudad” de la isla: Ra’s Hulaf que no deja de ser un pueblo, donde la gente vive literalmente gran parte de su vida cotidiana en la calle junto a sus puestos de venta, hijos y animales domésticos. Sin embargo, es el único lugar donde se encontrará un par de hoteles.
Desde el año 2008, Socotra es Patrimonio de la Humanidad, título ganado por el valor de su inventario natural. Sus especies, son endémicas y han sabido adaptarse a un entorno cálido, seco y aislado.
La formación vegetal más sorprendente de la isla se encuentra en los acantilados, al pie de las montañas. Se trata del rarísimo árbol pepino (Dendrosicyos Socotrana) con su cuerpo gordo, sus ramas cortas y sin hojas pero con unas flores y frutos bellísimos.
La imagen típica de la isla es la dragonera de Socotra (Dracaena Cinnabari). Este árbol mágico tiene su copa en forma de paraguas, con gruesas ramas y hojas carnosas que atrapan cualquier posibilidad de humedad. Estos enormes árboles dibujan el perfil de las montañas.
De las aproximadamente 800 especies de plantas de la isla, un tercio no existe en ninguna parte del mundo. Lo mismo sucede con muchas de las especies de reptiles y aves. Es un arca perdida por miles de años en el Índico, actualmente, amenazada en forma preocupante por la actividad humana y la inserción de nuevas especies.
Los paisajes son asombrosos ya que la montaña llega a una costa absolutamente desierta. No hay pueblos, y los pocos poblados que se encuentran, le dan la espalda al mar.
Además hay enormes dunas como las de Ra’s Kadarma, frente a las enormes cuevas donde sólo habitan cientos de miles de murciélagos. La costa norte es un extenso litoral de más de 70 kilómetros de playas vírgenes. Alguna barca de pescadores apoyada en la arena, será el único vestigio humano.
Al igual que ocurre con otras islas aisladas, los murciélagos son los únicos mamíferos nativos de la isla. Como contraste, la diversidad marina es muy grande, y se caracteriza por la presencia de especies originarias de las regiones biológicas próximas, el océano Índico occidental y el mar Rojo.
Snorkeling, buceo, submarinismo, Socotra tiene todo. Para quienes buscan la aventura, pueden probar con un paseo. Se puede optar por uno corto de trekking por un día, o de cinco días. Tinnera, Firmihin y regiones Dersmotin son las aventuras de trekking más importantes. Es muy recomendable tener una guía ya que será capaz de mostrar la belleza de la isla en muy poco tiempo.
