Sólo fue recordado por familiares frente a la alcaidía de Las Heras

La familia del comisario (post mortem) Jorge Sayago, muerto en los trágicos acontecimientos sucedidos en Las Heras hace un año, conmemoró la fecha visitando el lugar donde se desarrollaron esos tristes hechos: la alcaidía lasherense. Sólo Diario Patagónico pudo registrar y presenciar el momento íntimo en el que familiares acercaron flores y velas al santuario ubicado en la puerta de esa dependencia policial.

Caleta Olivia (Agencia)
Definitivamente ayer no fue un día más en el calendario santacruceño, al menos para Lorena Castro, la mujer que vio truncado el sueño de toda una vida con su esposo, el comisario (post mortem) Jorge Sayago.
Se suponía que habría un acto en el que se produciría el descubrimiento de una placa recordatoria, la que iba a contar con la bendición del cura párroco de Las Heras, el padre Luis Bicego, pero esto no sucedió.
Todo se limitó y quedó abreviado a una muy íntima ceremonia familiar de la que ni siquiera fueron partícipes los policías de la alcaidía local y de la que sólo este medio fue testigo.
Delgada, como siempre quizás, y con el rostro pálido, cansado y la mirada triste, la viuda de Sayago llevó flores y velas a la entrada del lugar que conserva las secuelas del brutal ataque de aquella madrugada de martes, con decenas de balazos y en donde se encuentran algunas fotos de su esposo sobre un pequeño altar de vidrio.
Todo se desarrolló ayer, cerca de las 16 horas, cuando un pequeño grupo de familiares acompañaron a Lorena Castro y a su hijita en lo que fue un recordatorio que para esa ciudad pareció pasar desapercibido, en el que se recuerda la incomprensible caída de un oficial de la policía santacruceña.

"ESCUDO HUMANO"
En la comisaría no había nada preparado; ni siquiera los policías sabían que tras los periodistas de este diario llegarían los familiares de quien perdió su valiosa vida haciendo de «escudo humano» para conservar la integridad de esa institución estatal.
No había vecinos de aquella ciudad que hace un año fue un caos, ni tampoco funcionarios públicos, ni representantes de la Iglesia; nadie que quisiera brindar apoyo y solidaridad a una joven familia de Santa Cruz que aún lucha por restañar heridas.
La pequeña Marcia, de poco más de dos años, también quiso encender una de las velas y fue evidente la emoción hasta las lágrimas que provocaba en los presentes cuando cada mirada a la foto de su padre le arrebataba una sonrisa y el inocente comentario sobre dónde se encuentra él.

IN SITU
Posteriormente, el pico máximo de conmoción fue cuando Lorena, su beba y demás familiares se acercaron al terreno ubicado en uno de los laterales de la alcaidía, sitio en el que Jorge Sayago quedó tendido, herido de muerte, agonizando, hasta lo que fue su cruento final.
La visita fue breve e incomodaba el hecho de que nadie acompañara y que sólo hubiera un pequeño grupo recordando el triste episodio que no sólo culminó con la vida de un oficial de policía, sino que además tuvo diversas connotaciones gremiales, sociales y hasta políticas, ya que desencadenó en la renuncia del primer mandatario provincial y un sinnúmero de funcionarios.

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