"Soy gordo y la aplasté sin querer": argumento para un femicidio

Ada Barrozo Quilo tenía 44 años y el caso se investiga como femicidio. Su autopsia reveló detalles estremecedores e incompatibles con la versión del acusado.

La investigación por la muerte de Ada Barrozo Quilo en Caleta Olivia sumó en las últimas horas la insólita declaración de su pareja y único detenido por el caso, Sergio Navarro, quien aseguró que la mujer falleció de manera accidental durante un encuentro sexual. “Soy gordo y la aplasté sin querer”, sostuvo ante la Justicia.

El hecho ocurrió durante la madrugada del 11 de marzo pasado en una vivienda ubicada en la calle Las Margaritas al 1500, en el barrio 132 Viviendas. Según el relato inicial del acusado, ambos mantenían relaciones sexuales cuando la situación “se salió de control”.

En un primer momento, Navarro dijo que Ada se había descompensado y que incluso intentó reanimarla con maniobras de RCP. Luego, cambió su declaración y planteó que todo se trató de un accidente y que la había “aplastado” producto de su peso. Sin embargo, el avance de la investigación y los resultados de las pericias forenses contrarrestaron sus dichos.

Principalmente, los especialistas indicaron que ese nivel de daño solo pudo haber sido provocado mediante una fuerza sostenida durante más de cinco minutos.

A su vez, la autopsia reveló un cuadro estremecedor. Los peritos determinaron que la causa de muerte fue asfixia mecánica y detectaron lesiones graves en la víctima: tenía nueve costillas fracturadas, ambos pulmones perforados, una fractura de nariz y edemas internos.

A esto se suman otros elementos que complican la situación del imputado: Navarro presentaba lesiones en sus manos compatibles con mordeduras, lo que refuerza la hipótesis de que la mujer intentó defenderse.

La escena donde ocurrió hecho también generó sospechas: en lugar de llamar a emergencias, el acusado golpeó la pared de la casa para alertar a una vecina, quien finalmente llamó al 911. A su vez, cuando un testigo intentó ingresar a la vivienda, se encontró con que la puerta estaba cerrada y tuvo que entrar por una ventana.

La investigación también puso el foco en la relación que mantenían la víctima y Navarro. De acuerdo con testimonios de allegados, Ada atravesaba situaciones de violencia de género desde hacía tiempo. Compañeros de su trabajo señalaron que había mostrado signos visibles de golpes y que muchas veces faltaba porque el acusado no la dejaba ir.

HABIA ANTECEDENTES

Según la querella, representada por la abogada Pamela Pérez, existían episodios de violencia física, psicológica y económica. Incluso, Ada se había separado en varias oportunidades, pero retornaba la relación porque “le tenía miedo”.

En cuanto al avance de la causa, el expediente tuvo varios cambios de calificación. En un principio se investigó como averiguación de causales de muerte, luego pasó a homicidio culposo y, finalmente, tras nuevas pericias y a pedido de la querella, fue recaratulado como homicidio doloso doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género.

Navarro, en tanto, permanece detenido en la seccional 4ª de Caleta Olivia y con la excarcelación denegada.

En paralelo, la Justicia ordenó la exhumación del cuerpo para profundizar los estudios forenses. Los restos fueron trasladados recientemente a Río Gallegos, donde se buscará determinar con mayor precisión la mecánica de la muerte.

Mientras tanto, persisten dudas sobre el hecho, como si hubo el acusado utilizó otros elementos para provocar la asfixia o incluso si el encuentro sexual fue consentido.