Sudamérica discute la composición accionaria del “Banco del Sur”

La primera jornada de una discusión que se inició ayer en Río de Janeiro dejó en claro que aún conviven visiones diferentes sobre la filosofía del banco. Dentro de dos semanas, en Paraguay, los ministros de Economía deberán anunciar el perfil definitivo. Banco del Sur es una idea que los presidentes de Argentina y Venezuela pretenden implementar en Sudamérica.

Ignacio Sanguinetti (C)
Se llevó adelante ayer en Río de Janeiro una jornada de discusión sobre la composición accionaria del Banco del Sur. El encuentro, implicó la definitiva inclusión de Brasil en el proyecto del organismo multilateral para la región ideado por los presidentes Néstor Kirchner y Hugo Chávez y que también cuenta con el apoyo de Paraguay, Bolivia y Ecuador.
Los funcionarios -por la Argentina participó Estela Palomeque, secretaria Legal y Técnica del Ministerio de Economía-, debieron reeditar el encuentro que hace apenas dos semanas llevaron adelante sin la participación de un representante brasileño.
La estructura accionaria del Banco del Sur no es un dato menor. De ello depende la capacidad de votos de los países que lo integren, su régimen de capitalización y su órgano de dirección. No en vano Venezuela, a través de su ministro de Finanzas, Rodrigo Cabezas, ya anticipó que capitalizará al banco con 1.400 millones de dólares, un 20% del capital estimado para poner el proyecto en marcha. La Argentina, por ahora, aportaría unos 400 millones de dólares pero enfrenta la negativa del Banco Central de aportarse reservas.
«Las razones son los juicios de acreedores externos y el riesgo monetario que genera la pérdida de reservas», sostuvieron fuentes de la entidad.
El 22 de mayo, en Asunción de Paraguay, será el turno de los ministros de Economía de las seis naciones. Se espera que para el encuentro se hayan limado las asperezas que originaron la cautela de Brasil para sumarse al proyecto.
Brasil pretende que el Banco del Sur sirva para financiar grandes proyectos de desarrollo regional, sin sustituir la función de organismos multilaterales de crédito como el Fondo Monetario Internacional ni tampoco la de los bancos nacionales de fomento, como el brasileño Banco de Desarrollo Económico y Social (BANDES).
En cambio, Venezuela ha propuesto que el Banco del Sur se convierta en el FMI de Sudamérica.

"UNA COMPETENCIA SANA"
El rol de la Argentina por ahora es asegurarse que ninguno de los dos proyectos predomine, en tanto que Paraguay, Ecuador y Bolivia están interesados en una fuente alternativa de recursos financieros para el desarrollo que sea menos burocrática o a favor de Washington.
Palomeque sostuvo que se creará una «competencia sana» con otros organismos financieros multilaterales como la Corporación Andina de Fomento (CAF), Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Pero no han sido pocos los funcionarios multilaterales que expresaron su desagrado por la nueva competencia. Fuentes de Banco Mundial sostuvieron que el proyecto implica sólo «agregar un organismo multilateral de los tantos que hay sin garantía de resolución de los problemas que aquejan a la región».
Funcionarios de Economía fueron claros, la creación del Banco del Sur también tiene como objetivo que el BID y el Banco Mundial «recapaciten sobre las condiciones en que asignan las líneas de crédito». A su vez, generar «una agenda diferente de financiamiento para el desarrollo regional».
Un informe de Vince McElhinny, analista Bank Information Center, ONG con sede en Washington que se encarga de monitorear los proyectos de los organismos multilaterales, sostiene que el proyecto del Banco del Sur es un reflejo de la pérdida de relevancia de las instituciones financieras internacionales en América Latina.
«El Banco del Sur llena el vacío causado por los estancados flujos de préstamos del BID en la región». Durante el 2006, el BID retiró de Latinoamérica 5 mil millones de dólares netos.
A su vez, la pérdida de protagonismo de los multilaterales globales es aprovechada por la CAF. Presta a los cinco países andinos más del 50% de todas las finanzas multilaterales para el desarrollo.
Los aportes del BID y el Banco Mundial cayeron 25%. Para este año, se especula que la CAF, que abrirá oficina en Buenos Aires, logre el primer lugar de prestamista en la región.

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