De la misma manera que la antigua edición se creó a través de la plataforma del viejo Fiesta One, para construir la EcoSport se volvió a utilizar a la estructura del reconocido compacto, aunque esta vez en su versión Kinetic Design. Su diseño toma la estética del lenguaje KD. En la parte delantera se ve la gran parrilla con el capó corto y los faros delgados. El lateral muestra la línea de cintura ascendente que puede compararse con la vieja Kuga y las llantas de aleación de 16 pulgadas.
El volumen del baúl es quizás el punto más flojo de la EcoSport, ya que sólo dispone de 362 litros, un tamaño ajustado para el segmento si tenemos en cuenta que la Duster ostenta 475 cm3. Fuera de estas dimensiones, que la distancia entre ejes -2.521 mm- sea mayor a la de su antecesora (tres centímetros) genera que el habitáculo sea más confortable y que haya más espacio para las piernas en las plazas traseras. Asimismo, es para destacar que los respaldos de los asientos posteriores puedan reclinarse hacia atrás.
También basado en los lineamientos Kinetic, el interior ofrece un ambiente de características modernas, display multifunción de 3,5 pulgadas, una consola central de buen porte con teclado alfanumérico y materiales de plástico rígidos que, llamativamente y general, no encajan de la mejor manera. La postura de manejo, fiel a la familia SUV, es elevada. Gracias al ajuste de altura de la butaca del conductor y a las regulaciones de la columna de dirección en altura y profundidad es fácil de encontrar la posición adecuada detrás del volante. El tapizado de cuero y las butacas de tipo envolvente son detalles de calidad que elevan la categoría.
En materia de tecnología marca nuevos estándares en el segmento gracias a la inclusión de la conectividad Bluetooth desde el sistema SYNC, el sistema de control por voz, el arranque sin llave, el espejo interior antideslumbrante automático, el volante multifunción, el climatizador automático, la computadora de abordo, el reconocimiento a distancia de la llave, el encendido automático de luces y limpiaparabrisas, y el sensor de estacionamiento trasero.
El motor es el naftero 2.0 Duratec que alcanza los 143 caballos de potencia y 187 Nm de torque a las 4.250 revoluciones por minuto. Por supuesto, esta combinado con la transmisión automática Powershift de doble embrague y seis marchas, y la tracción delantera. Si se hace un recorrido por sus competidores, no se encuentra algo similar, porque la Duster no se dispone de caja AT y la Tracker que si lo tiene es 4×4.
En cuanto a consumo, está por encima de los ocho litros cada 100 kilómetros en ciclo combinado. En ciudad se acerca a los diez litros en la misma distancia y en ruta está en los siete. Según la marca, se ha trabajado para conseguir que esta nueva generación baje el consumo con respecto a su antecesora. No son números excelentes pero está en el medio del segmento.
Test: Ford EcoSport 2.0 Titanium Powershift
Aunque no es la variante más vendida del crossover, esta versión automática es una opción atractiva para el cliente que busca un modelo con esta combinación.
