Test Ford Fiesta KD Sedán Titanium AT
La nueva generación del compacto de la firma del óvalo no sólo aumentó sus cualidades estéticas, tecnológicas y de confort, sino que además ratificó su liderazgo en materia de seguridad.
Continuando con la filosofía de globalizar su portafolios, Ford introdujo al mercado nacional la nueva generación del Fiesta, un modelo que desde hace ya más de veinte años recorre las calles y rutas del país, y que ahora mediante su renovado y moderno diseño, su tecnología de vanguardia y sus avances mecánicos; busca convertirse en el máximo referente de los compactos, ya sea en su variante hatchback (cinco puertas) o en la sedán.
Más allá de mantener la plataforma de su antepasado, esta edición es superior a su antecesor. A comparación del primer Fiesta KD, el nuevo vuelve a respetar el lenguaje Kinetic Desing, pero enseña una silueta más deportiva y atractiva que toma prestadas algunas terminaciones ya utilizadas por Aston Martin, marca de origen británico que integró la familia Ford hasta 2007. La adopción de la parrilla hexagonal delantera es donde esto se hace más notorio.
Dentro del habitáculo las modificaciones más significativas se vinculan más al rubro tecnológico; dado que, en lo que al aspecto se refiere, lo más sobresaliente son la nueva serigrafía Ice Blue de los relojes del tablero; y la consola central está “más limpia”, ya que desapareció la botonera que llevaba los controles de la radio.
La posición de manejo adecuada es simple de encontrar, puesto que tanto la butaca como el volante pueden regularse en profundidad y en altura. Al cambiar de conductor notamos que las personas de mayor altura no logran apreciar la totalidad de la imagen de la pantalla por culpa de una visera; sin embargo, hubo otros vehículos probados que no tenían esa extensión y el reflejo no permitía apreciar la información. Que los mandos de audio, el Bluetooth, el control crucero, el SYNC y la computadora de a bordo estén en el volante o la columna de dirección ayuda mucho a la hora de utilizarlos para no tener que sacar la vista del camino.
Más allá del conocido motor 1.6L Sigma que produce 120 caballos y 152 Nm de torque que mantiene toda la gama del nuevo Fiesta, la gran novedad para esta edición es que ahora se puede optar por una transmisión Powershift secuencial de seis velocidades, variante que antes no se ofrecía. Esta caja brinda una conducción placentera en la posición directa y más dinámica en el modo Sport, donde los cambios fueron manuales. A pesar de que los pasos de marcha son largos, no sentimos que se vea afectado el manejo.
Al margen de la tecnología, la impulsión y el confort, donde más se destaca este vehículo y toma ventaja sobre sus competidores es en la sección de seguridad pasiva y activa. Para evitar cualquier tipo de accidente, en la versión Titanium, figuran los controles de estabilidad y tracción, los frenos ABS con distribución electrónica de frenado (EBD) y asistencia electrónica al frenado de emergencia (EBA), la asistencia al arranque en pendientes, los cinco cinturones inerciales y los ganchos ISOFIX para asegurar las sillas de los más chicos. En el caso de que el golpe ya no pueda evitarse, hay siete airbags (dos frontales, dos laterales de tórax, dos laterales de cabeza y uno para las rodillas del conductor), apoyacabezas en las cinco plazas y la columna de dirección colapsable, entre otros.
En definitiva, el nuevo Fiesta ostenta una imagen moderna y deportiva, niveles de confort, seguridad y tecnología netamente superiores a la media de su segmento, y un abanico mecánico que permite elegir entre cajas manuales y automáticas; por lo que se ubica como una más que interesante opción a la hora de comprar un vehículo, ya sea en su variante sedán como en la hatchback.
Más allá de mantener la plataforma de su antepasado, esta edición es superior a su antecesor. A comparación del primer Fiesta KD, el nuevo vuelve a respetar el lenguaje Kinetic Desing, pero enseña una silueta más deportiva y atractiva que toma prestadas algunas terminaciones ya utilizadas por Aston Martin, marca de origen británico que integró la familia Ford hasta 2007. La adopción de la parrilla hexagonal delantera es donde esto se hace más notorio.
Dentro del habitáculo las modificaciones más significativas se vinculan más al rubro tecnológico; dado que, en lo que al aspecto se refiere, lo más sobresaliente son la nueva serigrafía Ice Blue de los relojes del tablero; y la consola central está “más limpia”, ya que desapareció la botonera que llevaba los controles de la radio.
La posición de manejo adecuada es simple de encontrar, puesto que tanto la butaca como el volante pueden regularse en profundidad y en altura. Al cambiar de conductor notamos que las personas de mayor altura no logran apreciar la totalidad de la imagen de la pantalla por culpa de una visera; sin embargo, hubo otros vehículos probados que no tenían esa extensión y el reflejo no permitía apreciar la información. Que los mandos de audio, el Bluetooth, el control crucero, el SYNC y la computadora de a bordo estén en el volante o la columna de dirección ayuda mucho a la hora de utilizarlos para no tener que sacar la vista del camino.
Más allá del conocido motor 1.6L Sigma que produce 120 caballos y 152 Nm de torque que mantiene toda la gama del nuevo Fiesta, la gran novedad para esta edición es que ahora se puede optar por una transmisión Powershift secuencial de seis velocidades, variante que antes no se ofrecía. Esta caja brinda una conducción placentera en la posición directa y más dinámica en el modo Sport, donde los cambios fueron manuales. A pesar de que los pasos de marcha son largos, no sentimos que se vea afectado el manejo.
Al margen de la tecnología, la impulsión y el confort, donde más se destaca este vehículo y toma ventaja sobre sus competidores es en la sección de seguridad pasiva y activa. Para evitar cualquier tipo de accidente, en la versión Titanium, figuran los controles de estabilidad y tracción, los frenos ABS con distribución electrónica de frenado (EBD) y asistencia electrónica al frenado de emergencia (EBA), la asistencia al arranque en pendientes, los cinco cinturones inerciales y los ganchos ISOFIX para asegurar las sillas de los más chicos. En el caso de que el golpe ya no pueda evitarse, hay siete airbags (dos frontales, dos laterales de tórax, dos laterales de cabeza y uno para las rodillas del conductor), apoyacabezas en las cinco plazas y la columna de dirección colapsable, entre otros.
En definitiva, el nuevo Fiesta ostenta una imagen moderna y deportiva, niveles de confort, seguridad y tecnología netamente superiores a la media de su segmento, y un abanico mecánico que permite elegir entre cajas manuales y automáticas; por lo que se ubica como una más que interesante opción a la hora de comprar un vehículo, ya sea en su variante sedán como en la hatchback.
