El segmento de las pick-ups es uno de los más “ricos” en cuanto a competencia. A pesar que el dominio de cantidad de ventas está en manos de la Toyota Hilux, son varias las personas que a la hora de elegir se vuelcan para el lado de la Volkswagen Amarok o la Ford Ranger.
Lejos de las grandes ciudades el dominio de Toyota es más notorio. Las grandes prestaciones y el excelente servicio de postventa ha hecho que el campo sea territorio japonés, salvo en algunas excepciones.
El gran cambio con respecto a los modelos convencionales es que esta variante muestra elementos que la dotan de una personalidad única. Entre ellos se puede destacar la nueva barra, las llantas de aleación de 18 pulgadas, los estribos laterales, los espejos retrovisores, las manijas de apertura, el paragolpes trasero y la gráfica “Dark Label” que recorre las puertas laterales, todo en color negro mate. Además, esta versión ofrece vidrios traseros polarizados, ópticas oscurecidas y spoiler delantero.
El espacio interior es igual que el resto de la gama, es decir confortable, sumamente amplio, con aspecto de sedán y con muchos espacios portaobjetos. Cuatro adultos viajan con total comodidad. Si son cinco también pueden caber fácilmente pero sería bueno que el más “menudito” vaya en la posición del medio. Hay buen espacio de altura y los pasajeros de la segunda fila tienen un espacio reducido para las piernas, pero aún así es el mayor del segmento.
El conductor también tiene una posición privilegiada. Cuando estás a los mandos de una Amarok parece que estás manejando un sedán. Con las regulaciones del volante (altura y profundidad) y la butaca se puede encontrar la posición exacta. La ubicación de la palanca de cambios también es similar a la de un sedán.
INSTRUMENTAL
En cuanto a su instrumental, esta variante dispone de elementos que en otros test que realizamos a la Amarok se lo reclamábamos. Por ejemplo, agrega el navegador satelital con radio doble DIN, que junto con los comandos al volante, permite acceder a las funciones de GPS, teléfono, equipo de audio, sistemas de conectividad y las diferentes funciones de la computadora de abordo. A su vez, el tablero tiene una terminación en color negro satinado y gris metalizado, tapizado alcántara en las cinco plazas y alfombras originales con inscripción Dark Label.
El confort de ruta es de los mejores, a pesar de las llantas de 17 pulgadas que la hacen un poquito más “deportiva”. Varios de los ocupantes se sorprendieron por la insonorización y la suavidad del motor, teniendo en cuenta que es un gasolero.
El turbodiesel de 2.0 litros desarrolla unos 180 caballos de potencia -cuando se lanzó tenía 163CV- a 4.000 revoluciones por minuto. La aceleración es buena, aunque hay que esperar -unas milésimas de segundos- que se conecten los turbos para tener una respuesta agresiva. Alcanza una velocidad máxima de 177 kilómetros por hora.
TRANSMISION
La Dark Label se ofrece tanto con caja manual como la automática de ocho marchas. El modelo testeado tenía el manual de seis velocidades que tiene pasos cortos y precisos. La ventaja de esta combinación, con respecto a la automática, es que incluye el sistema de doble tracción desconectable y caja reductora. De esta manera, el tránsito off-road es más “manejable” por el conductor.
En cuanto a seguridad está bastante bien equipada aunque está por debajo del nivel de la Ford Ranger. De serie, esta versión suma cuatro airbags, frenos ABS con modo off-Road, control de tracción, control de estabilidad, asistencia en ascenso y descenso, anclajes Isofix y tercer apoyacabeza trasero.
La conclusión es que si necesitas una pick-up para salir a la ruta para realizar viajes largos y algunos caminos off-road, la Amarok es la camioneta que estás buscando debido a su confort de marcha, espacio en el habitáculo y un consumo reducido.
