The Otherness rompe sus propias fronteras con "Broken Latitudes"

La banda nacida en Comodoro Rivadavia ya se encuentra en Estados Unidos, donde presentará su nuevo álbum "Broken Latitudes". Tiene fechas anunciadas para el 25 de septiembre en Hotel Ziggy, de Los Ángeles, y el 30 en Berlin Under A, Nueva York.

The Otherness llega a septiembre con dos movimientos queforman parte de una misma historia. Por un lado, Broken Latitudes, el nuevo álbum de doce canciones que concentra distintas experiencias acumuladas durante años de composición, viajes y escenarios. Por otro, la llegada a Estados Unidos, un territorio que durante mucho tiempo apareció como una posibilidad distante y que ahora forma parte concreta del recorrido de la banda.

El disco se construyó desde distintos momentos y lugares. Pablo Gaggioni, Martin Cativa y Gonzalo Cativa fueron atravesando esas experiencias desde perspectivas diferentes y, con el tiempo, encontraron una convivencia posible entre canciones que habían nacido bajo circunstancias particulares.

Pablo ubica ahí una de las características centrales del proceso: la banda llegó al nuevo material con todo lo anterior a cuesta. “Siento que este disco es diferente porque todo lo nuevo lo encaramos con ese espíritu. Obviamente, se van sumando las capas de todas las experiencias anteriores, que es lo que hace que sea nuevo y conocido a la vez, por lo menos para nosotros. El álbum es una buena síntesis de lo que hacemos, y uno se va conociendo mejor como banda y ahí entonces elegimos con qué quedarnos”, detalla a El Patagónico.

La palabra que terminó organizando buena parte de ese universo fue latitudes. El concepto apareció antes de que el álbum tuviera una forma definitiva y quedó relacionado con la experiencia de haber nacido en Patagonia, vivir posteriormente en otras ciudades, viajar de manera permanente y sostener afectos repartidos geográficamente.

Martin ubica en esa experiencia una pregunta que atraviesa buena parte del álbum: dónde pertenece una persona cuando el lugar de nacimiento, la residencia, los amigos, los recuerdos y los proyectos pueden encontrarse en puntos diferentes del mapa.

La Patagonia ocupa un lugar particular. Está presente como origen y como experiencia, aunque su representación dentro del disco se aleja de cualquier postal turística. “La Patagonia es más bien una especie de coordenada mental. Una forma de mirar el mundo desde cierta distancia”.

Esa distancia también aparece en la forma en que The Otherness construyó su recorrido. La banda nació en Comodoro Rivadavia y fue ampliando su territorio hasta llegar a Buenos Aires y posteriormente a escenarios del Reino Unido y Europa. En ese trayecto aparecieron nuevas relaciones, otras ciudades y diferentes públicos.

La experiencia modificó la percepción sobre el desplazamiento. Gonzalo lo plantea desde una mirada ligada a la disposición personal frente a cada viaje y a la posibilidad de aprender de los lugares recorridos.

“Me da la impresión de que viajando las distancias se acortan más, pero siempre depende de la actitud detrás, de las ganas de aprender. No creo que viajar de por sí le dé un conocimiento extra ni status a nadie”.

Foto: Valeriy Hnatenko

En Broken Latitudes, esa experiencia aparece transformada en canciones. Distancia, exilio, amor, amistad, pérdida, identidad, conflicto, pertenencia y libertad forman parte de un repertorio en el que cada tema conserva una personalidad propia.

Gonzalo explica que las canciones fueron encontrando su identidad a medida que fueron escritas y que posteriormente apareció una relación entre ellas.

“Luego pensamos que funcionarían bien juntas; por variedad y sonido dentro del concepto del álbum. No creo que sea intencional pero sí más como una compatibilidad en la singularidad de las canciones”.

Ese concepto también permite que el que esté escuchando complete el recorrido desde su propia experiencia. Pablo deja abierta esa posibilidad: una canción puede llevar a alguien desde una situación personal hacia una lectura colectiva, o recorrer el camino inverso. “Si se da el caso buenísimo. Y si quieren ir de lo general a lo individual, también. Eso es lo bueno, no explicar mucho la música y que la gente interprete libremente”.

LA PUERTA QUE ABRE EL DISCO

“All in All” ocupa el comienzo del álbum. La canción nació desde una situación concreta: acompañar a alguien cuando no existe una respuesta capaz de resolver aquello que está atravesando.

La composición de Martin y Gonzalo encontró allí una de las formas más directas de expresar una idea de cercanía que después recorre distintas partes del disco. “La canción nació de un lugar mucho más íntimo y bastante más humano: esa necesidad de decirle a alguien estoy acá, incluso cuando no tenés ninguna solución para ofrecerle”.

La canción avanzó hasta convertirse también en una declaración sobre el modo en que The Otherness entiende determinados vínculos. Martin habla de amistad, amor y de la posibilidad de acompañar a quienes están atravesando momentos difíciles. La idea aparece vinculada con una forma de esperanza que admite la incertidumbre.

“A veces no está todo bien. A veces ni siquiera sabemos cómo van a ser las cosas ni con qué nos vamos a encontrar. Pero podemos estar ahí, y quizás eso sea una forma bastante más honesta de esperanza”.

“All in All” también tiene una pequeña historia propia dentro del recorrido de la banda. El tema se llamó originalmente “It’s Tangible”, hasta que Brad Herman, manager de The Otherness, propuso modificarlo. La canción llegó después a SiriusXM y *Rodney Bingenheimer participó de aquel momento. El humor aparece incluso en el relato de Martin sobre aquella modificación: “La canción le gusta tanto que nos puso al teléfono con Rodney Bingenheimer cuando la estrenaron en SiriusXM; y luego nos confesó, y lo cito de memoria: ‘la masa de americanos son gente bastante bruta y puede que no sepan qué significa la palabra tangible’”.

La canción que abre Broken Latitudes quedó además relacionada con aquello que la banda coloca en primer plano antes de ingresar a los otros temas del álbum: el otro, la cercanía y la posibilidad de acompañar. Después aparecen las geografías rotas, el exilio, las memorias, el insomnio, las guerras, la tecnología, el poder y los sistemas de control.

*Rodney Bingenheimer es un histórico DJ, productor y referente de la escena musical de Los Ángeles, especialmente vinculado al circuito del Sunset Strip. Durante décadas se convirtió en un importante difusor de artistas y bandas emergentes desde la radio, al punto de ser conocido como “The Mayor of the Sunset Strip”. SiriusXM actualmente lo presenta como una leyenda de la radio de Los Ángeles y mantiene The Rodney Bingenheimer Show dentro de su programación de rock.

Rodney Bingenheimer junto a Gwen Stefani.

BRAD HERMAN, EL HOMBRE DETRÁS DE LA PUERTA

La llegada de The Otherness a Estados Unidos también tiene una figura clave detrás de escena: Brad Herman, el manager que acompañó el desembarco de la banda en el circuito estadounidense y que, por su trayectoria, conoce desde hace décadas el funcionamiento más reservado de la industria del entretenimiento.

Herman fue retratado en 2022 por The Hollywood Reporter en un extenso perfil que reconstruyó más de cuatro décadas de trabajo junto a figuras de Hollywood, la música y el espectáculo. Su recorrido comenzó mucho antes de convertirse en una persona de confianza para artistas y ejecutivos: mientras estudiaba en UCLA trabajó en negocios y empresas que le permitieron entrar en contacto con distintas personalidades de la industria. Con el tiempo, esa red de relaciones se transformó en una actividad profesional dedicada a resolver problemas, gestionar crisis y facilitar trámites y situaciones complejas.

El artículo de Gary Baum lo describe como un facilitador, gestor de crisis y solucionador de problemas. Entre las personas con las que trabajó a lo largo de su carrera aparecen Frank Sinatra, Stan Lee, Tom Cruise, Burt Reynolds, Jerry Seinfeld, David Letterman, Tupac Shakur, Elizabeth Taylor, Quincy Jones, Phil Spector, Mickey Rooney, Joey Bishop, Nancy Reagan, Ronald Reagan, Jacqueline Onassis y Sylvester Stallone, además de otros nombres reconocidos del entretenimiento. Uno de los primeros episodios que marcó su trayectoria ocurrió cuando, a mediados de los años 80, ayudó a Sinatra con un trámite y convirtió aquella gestión puntual en una de las bases de su actividad profesional.

Ese recorrido permite entender desde otra perspectiva el vínculo con The Otherness. Herman aseguró en comunicación con El Patagónico que la distancia geográfica que separaba a la banda de Los Ángeles fue parte del interés que despertó en él. Para Brad, que el grupo hubiera comenzado en la Patagonia y construido su trayectoria desde un lugar alejado de los principales centros de la industria estadounidense hacía todavía más singular la historia.

“Era parte del atractivo, porque ellos empezaron sin nada y, en términos de music business, venían de la nada. Eso los volvió todavía más interesantes para mí”, explicó Herman.

Brad Herman en la alfombra roja de los premios Grammy 2025.

Su primera impresión estuvo vinculada al sonido, pero también a una característica que volvió a aparecer durante las conversaciones con la banda: la constancia. “Me encantan su sonido y su onda, pero más que nada, desde el primer día me impresionó su autodisciplina”.

Herman también aclara que fue él quien acercó The Otherness a Rodney Bingenheimer. La conexión adquiere así una dimensión concreta dentro de la historia de la banda, a partir de una escucha inicial, una recomendación y la posterior llegada de una canción a SiriusXM.

En sus respuestas para esta nota, Herman explica que The Otherness llamó su atención porque “no sonaban como nadie más”. También destaca la cadencia particular del grupo, su preparación y el oficio compositivo de sus integrantes. En ese punto, su mirada coincide con una de las ideas que atraviesan Broken Latitudes, donde la identidad de la banda se construyó desde un lugar geográfico específico, pero su música busca moverse más allá de esa coordenada.

“Cuando hay menos gente escuchando y venís del extremo sur de América, la Patagonia, tu talento tiene que ser singularmente único, de una manera que trascienda las limitaciones geográficas del lugar del que venís”, plantea Herman.

La relación con Broken Latitudes también aparece en su escucha del álbum. No elige una canción puntual, sino que dice que hay temas que no puede sacarse de la cabeza. Cuando piensa en el futuro del grupo en Estados Unidos, ubica el objetivo en ampliar el público sin modificar aquello que despertó su interés inicial. “No importa cuán exitosos lleguen a ser, quiero que conserven el fuego interior y la falta de miedo”.

La historia de Herman suma otra capa al recorrido de The Otherness. Su trayectoria que se desarrolló durante décadas en los márgenes visibles de Hollywood, en espacios donde los problemas de artistas, ejecutivos y figuras públicas debían resolverse con rapidez y discreción. Ahora ese conocimiento de la industria se cruza con una banda nacida en Comodoro Rivadavia que llega a Estados Unidos con un álbum atravesado justamente por las distancias, los desplazamientos y la identidad.

Para Herman “la geografía no tiene nada que ver con el potencial final de su éxito”. Y resume su apuesta por The Otherness con una definición que conecta directamente con el momento que atraviesa el grupo: “The Otherness tiene las canciones, la historia y la energía en vivo para convertirse en una banda importante que atraviese a todas las generaciones”.

EL ERROR COMO PARTE DEL CAMINO

La idea del error aparece explícitamente en “These Many Mistakes”. Gonzalo la relaciona con una experiencia que atraviesa a cualquier músico y que puede generar resultados inesperados durante el proceso creativo. “Pienso que el error es algo que todos tenemos en común y que tiene un carácter inevitable. A veces hasta un dedo que tocó una nota ‘equivocada’ en el piano abre una puerta a algo que no uno contemplaba y puede ser una grata sorpresa”.

Esa mirada vuelve a aparecer cuando la banda habla de la grabación de Broken Latitudes. Gaspar Benegas estuvo a cargo de la producción e ingeniería, mientras que Felix Davis realizó el mastering. Gonzalo destaca el vínculo personal construido con Benegas y el aporte técnico de ambas etapas.

“Con Gaspar hay muy buena relación. Él es una persona muy tranquila y con buen sentido del humor. Algo que para nosotros es importante. Tiene un conocimiento técnico superior al nuestro y eso nos ayuda”.

Sobre el mastering, señala: “El mastering de Felix permite que las canciones crezcan en definición, volumen y demás. Imperfecciones hay por todos lados, pero también es inevitable”.

Entre LMIRL (2021), A New Resistance (2022) y Broken Latitudes (2026), Pablo observa una evolución progresiva en el sonido y en las composiciones. También conserva una mirada afectuosa sobre los trabajos anteriores. “Creo que fuimos puliendo cada vez más el sonido y las composiciones entre LMIRL, A New Resistance y Broken Latitudes. ¡Igualmente los 2 primeros tienen temazos!”.

Para Martin, el nuevo álbum permite reunir diferentes aspectos de la banda que antes aparecían con mayor separación. “Este álbum presenta la convivencia de muchas cosas que nos representan, en sonidos y en palabras, incluso en estilos musicales; y antes quizás no habíamos podido articular todo eso con la misma satisfacción”.

La definición termina ligada al momento particular que atraviesa el grupo: “Siento que quedó registrada nuestra historia de ese momento particular. Broken Latitudes es probablemente el disco que más se parece a nosotros cuando nadie nos está mirando”.

UNA BANDA FRENTE A FRENTE CON LA TECNOLOGIA

La discusión sobre la creación musical también ocupa un espacio importante en el pensamiento que acompaña al disco. Pablo identifica una preocupación vinculada con el avance de herramientas capaces de intervenir en distintas etapas de producción.

“Creo que la mayor preocupación es la pérdida del elemento humano, pero después de las herramientas no reniego. Sería clave saber cuándo algo no es real y es parte de esas nuevas herramientas, como para que por lo menos sea honesto”. La cuestión involucra también la calidad de las producciones, la originalidad, el reconocimiento de los músicos y el negocio musical.

Martin lleva la discusión hacia la autoría. Para él, la tecnología forma parte de la historia de la música y puede ampliar las posibilidades de creación. El punto decisivo aparece cuando la herramienta interviene sobre las decisiones centrales de una obra. “Para mí, la diferencia está en quién toma las decisiones”.

Foto: Valeriy Hnatenko

Computadoras, pedales, plugins y grabaciones caseras forman parte del trabajo cotidiano de la banda. La discusión queda ubicada en la relación entre herramienta y decisión artística. “Hay una diferencia enorme entre usar una herramienta para descubrir qué querés decir y pedirle a una máquina que decida qué deberías decir”.

De esa reflexión surge la frase que resume el manifiesto de The Otherness: A SONG IS NOT A PROMPT. Martin sostiene que una máquina puede producir una canción con estructura, melodía, producción y referencias estilísticas, mientras que la banda coloca el origen humano de la obra en otro plano.

“Una canción puede estar llena de imperfecciones y seguir siendo profundamente humana. De hecho, muchas veces la imperfección es la evidencia de que alguien estuvo ahí”. La pregunta que utilizan como referencia durante el proceso creativo queda planteada de manera directa: “¿La herramienta está ayudándote a expresar una decisión que ya existe, o está tomando la decisión por vos?”.

Portada del álbum "Broken Latitudes" (2026)

La discusión sobre la tecnología lleva a Martin hacia otra cuestión: el lugar del artista frente a los cambios de su época. Allí recupera una frase de William Burroughs y, desde esa referencia, plantea su propia mirada sobre la relación entre creación artística y política.

“Los artistas son los verdaderos arquitectos del cambio y no los políticos o los legisladores que aplican el cambio luego de que sucedió”, recuerda Martin. Después cuestiona la relación entre determinados artistas y los partidos políticos cuando, según su planteo, las posiciones públicas aparecen condicionadas por el color político del gobierno de turno.

Después vuelve a la escena musical. Para The Otherness, la canción continúa adquiriendo sentido durante la interpretación: aparecen la respiración, los errores, la interacción entre músicos y aquello que sucede entre personas reunidas alrededor de una canción. “La tecnología puede ayudarnos a llegar más lejos. Pero no queremos que decida hacia dónde vamos”.

EL MAPA SE AMPLIA

Estados Unidos ocupa ahora un lugar concreto dentro de ese recorrido. Durante años fue una posibilidad vinculada con la historia de la música que formó parte de la escucha de la banda.

Martin enumera una extensa genealogía que va desde Leadbelly, Little Richard, Chuck Berry y Ray Charles hasta James Brown, Marvin Gaye, Sam Cooke, The Ronettes, Patti Smith, Cyndi Lauper, Billie Eilish, Motown, Elvis, Johnny Cash, Michael Jackson, Nirvana, The Doors, The Beach Boys, Lou Reed, Bob Dylan, Neil Young y Tom Waits.

Chris Hawkins había mencionado durante las primeras presentaciones del grupo en Manchester el atractivo que encontraba en la música de The Otherness para el mercado estadounidense. En aquel momento, la banda todavía no contaba con contactos en Estados Unidos y se encontraba a más de 10.000 kilómetros de Los Ángeles, además de las dificultades relacionadas con visas y políticas migratorias. La trayectoria avanzó a través de canciones, conciertos, viajes y relaciones.

“Quizás eso también fue bueno, porque nunca construimos la banda alrededor de llegar hasta algún lugar específico. Primero hicimos las canciones, tocamos donde pudimos, viajamos, conocimos gente y fuimos construyendo relaciones”. Rodney Bingenheimer terminó siendo uno de esos puntos de conexión. Pablo recuerda el momento desde Hamburgo, durante una gira europea. “¡Sorpresivo! Justo estábamos de gira en Hamburgo cuando nos enteramos que Rodney había pasado un track nuestro. Y bueno... se abrió la puertita”.

Para Gonzalo, la llegada tiene una dimensión vinculada directamente con la música que acompañó a la banda durante su formación. “Para nosotros significa un montón. Siempre fue un destino que tuvimos en mente, por lo que significa para la música. Una importante mayoría de la música que nosotros siempre escuchamos viene de ahí. Es una gran oportunidad para demostrar de qué estamos hechos nosotros y nuestras canciones”.

Pablo responde de manera todavía más breve cuando piensa en el encuentro con el público “Espero que nos encontremos”.

Gonzalo ya tiene una canción que espera especialmente interpretar durante esta etapa. “Yo tengo muchas ganas de cantar ‘All in All’, el lead single del álbum. Siento que esa canción nos representa bien como grupo. Después siempre hay canciones rockeras que son muy divertidas de tocar”.

EL ESCENARIO TAMBIEN FORMA PARTE DEL DISCO

Antes de llegar a Estados Unidos, The Otherness construyó parte de su oficio en salas pequeñas del Reino Unido y Europa. Martin rescata el vínculo generado en esos espacios y la relación directa con quienes asistían a los conciertos. “En Reino Unido y Europa aprendimos que una banda se construye tanto abajo del escenario como arriba”.

Después de cada presentación aparecían conversaciones, encuentros y nuevas relaciones. Para Martin, esa experiencia permitió comprender que cada persona que ocupa un lugar frente al escenario tiene una razón para estar ahí. De ese aprendizaje surge una frase que atraviesa la experiencia de la banda: “No confundir escala con importancia”.

El concepto se completa con una mirada sobre los escenarios y el público: “Un escenario más grande no convierte una canción en una canción mejor. Un venue lleno no necesariamente implica que lo que hiciste sea más valioso. Y tocar frente a poca gente tampoco significa que estés fracasando. Ahí es cuando aprendés el oficio”. Ahora esa experiencia llega a un territorio nuevo. Pablo reconoce la dimensión de la expectativa y las diferencias entre las giras europeas y esta etapa.

Foto: Valeriy Hnatenko

“La expectativa existe, no vamos a negarlo. Obviamente hay diferencias masivas entre uno y otro lado (geográficas, culturales, los momentos de la banda), que afectan cómo podemos girar”. El objetivo queda ligado al trabajo sobre el escenario: “Pero como sea que esté armada la gira, vamos a querer hacer las cosas al máximo y dar la mejor impresión, siempre”.

Para Martin, la gira reúne presentación y crecimiento. Estados Unidos representa una experiencia completamente nueva para la banda y una oportunidad para comprobar qué ocurre cuando sus canciones, su espectáculo y su historia llegan a ese territorio. “Queremos crecer”.

Gonzalo incorpora otro componente: el desarrollo de vínculos capaces de abrir nuevas posibilidades para la carrera del grupo. “Una gira exitosa sería para mí dar unos tremendos conciertos y que nos vea gente que tenga el network para desarrollar nuestra carrera”.

PATAGONIA, IDENTIDAD Y FUTURO

La banda llega a Estados Unidos después de haber pasado por geografías muy diferentes. Gonzalo enumera aquello que considera parte del equipaje simbólico del grupo: experiencia, energía, irreverencia y visión. “Me gusta que The Otherness represente algo que rompa con moldes preestablecidos de qué es posible y qué no, sea identidad, nacionalidad, idioma, status etc”.

Esa identidad vuelve a encontrarse con la Patagonia. La región forma parte de la historia de The Otherness, aunque Martin plantea una relación diferente con la imagen que puede construirse desde afuera sobre ese territorio. “Nos gustaría descubrir que la gente se enamora de nuestra música por cómo somos, de una forma genuina”.

La idea aparece acompañada por una escena cargada de humor: ballenas, montañas nevadas, frutos rojos, viento y tierra. Martin utiliza esos elementos para describir una versión de Patagonia que la banda prefiere dejar fuera de su identidad artística.

“No queremos convertir Patagonia en una postal ni fabricar una versión ‘exportable’ de The Otherness montando ballenas y untando tostadas con mermelada de frutos rojos, con las montañas nevadas de fondo, mientras el viento nos deforma el peinado y nos llena las tostadas de tierra, jaja”.

La incertidumbre forma parte de este momento. También la ansiedad que genera una expectativa nueva. En medio de esa situación, Martin destaca el vínculo interno de la banda. “Convivimos con la incertidumbre y con la ansiedad que genera esta expectativa como podemos. Somos un grupo muy unido que se respalda emocionalmente. Nuestra amistad es sólida”.

The Otherness llega así a Estados Unidos con un álbum construido a partir de diferentes lugares y momentos de su historia. Broken Latitudes será presentado mientras la banda atraviesa una etapa que comenzó mucho antes de pisar ese territorio: en las canciones escritas desde Patagonia, en los escenarios europeos, en los vínculos construidos durante los viajes y en las preguntas que fueron apareciendo alrededor de la identidad y la pertenencia.

El 25 de septiembre, la banda se presentará en Hotel Ziggy, en Los Ángeles.

El 30 de septiembre, The Otherness llegará a Berlin Under A, en Nueva York, junto a Smoke Break.

Y en medio de ese recorrido queda una última definición de Martin, acaso la que mejor concentra el vínculo que la banda establece entre canciones, experiencia y existencia: “Amamos la música porque es la evidencia de que vivimos”.

Foto: Valeriy Hnatenko