La familia de Angel López llevó su reclamo a Buenos Aires, donde denunciaron responsabilidades institucionales. Entre otros, los acompañó Martha Pelloni, la monja del caso María Soledad Morales.
Mucha gente se concentró en el Obelisco de Buenos Aires este viernes a la tarde, en el marco de una vigilia y marcha para pedir justicia por Ángel López, el niño de 4 años de Comodoro Rivadavia cuya muerte –ocurrida el 6 de abril luego de haber sido internado un día antes- conmociona al país.
La movilización fue encabezada por su padre, Luis López, y a su pareja, Lorena Andrade, quienes viajaron especialmente para visibilizar el caso y exigir que se investigue a fondo el sistema judicial de familia que facilitó el hecho. Que las responsabilidades alcancen a muchos más que a su madre biológica, Mariela Altamirano, y su pareja, Michel González. Tambén los acompañó su abogado, Roberto Castillo, junto con su pareja, Cinthia Fernández. Se vio también a la monja Martja Pelloni, la misma que a comienzos de la década del 90 se hallaba en Catamarca cuando mataron a la joven estudiante María Soledad Morales y se puso al frente del reclamo para que se castigara a los culpables. Pelloni también estuvo en Chubut cuando murió una joven en extrañas circunstancias mientras estudiaba Derecho en Puerto Madryn.
Visiblemente afectados, los López y su abogado convocaron a la sociedad a acompañarlos en el reclamo. “Para mí, él no se fue todavía”, expresó Luis con profunda emoción. Aseguró que encuentra fuerzas en el recuerdo de su hijo y en el apoyo de su entorno. Recordó en la ocasión que Angel era un niño feliz, al que su madre, Mariela Altamirano, abandonó para irse a Córdoba cuando tenía meses, dejándolo a su cuidado. Ella regresó unos más tarde y solicitó su custodia.
Luego de denuncias y contradenuncias, finalmente el juez Pablo José Pérez, basado en informes de la asesora de familia Verónica Roldán y la psicóloga Jennifer Grisel Leiva, le concedió la custodia a la madre, quien convivía con Michel González y una beba en común. Residían en la zona de quintas en precarias condiciones. Allí el niño habría recibido los golpes que terminaron con su vida.
En este contexto, Luis López denunció que existen otros casos similares en Comodoro, donde la Justicia de Familia se caracteriza por su morosidad, y llamó a que más personas se animen a hablar. Además, apuntó contra distintos actores que, según su visión, tuvieron responsabilidad en lo ocurrido: profesionales, funcionarios judiciales y organismos vinculados al caso. “Tienen que pagar todos”, remarcó.
Lorena Andrade –quien crio al niño hasta que perdió la custodia- también compartió su dolor y acompañó el pedido de justicia: “Ángel es mi hijo también. Me duele todo lo que tuvo que sufrir”, expresó.
La convocatoria tuvo como objetivo exigir avances en la causa y poner en debate posibles fallas institucionales para evitar que situaciones similares se repitan. “Esto no se puede quedar así”, insistieron los familiares, en medio de una jornada cargada de emoción y acompañamiento ciudadano.
