En sus tres primeras semanas de gobierno, Ignacio Torres buscó darle a su administración lo que intentará que se mantenga a lo largo de su mandato: acción, liderazgo para alcanzar consensos y objetivos factibles de alcanzar, como la reversión de áreas por parte de YPF, o el pago del medio aguinaldo.
En 21 días, Ignacio “Nacho” Torres habló públicamente en media docena de ocasiones para explicar los rasgos que tendrá su gestión; el estado en que encontró el gobierno –sobre todo en el aspecto financiero-; y anunciar sus primeras medidas.
Si hay algo claro, es que habla con conocimiento de causa por haber recorrido en más de una ocasión la provincia que quería gobernar desde que decidió militar en política y tomando nota de los diversos intereses que existen entre sus habitantes. En ese sentido, el mandatario luce lejos del pesimismo imperante en gran parte de la sociedad argentina y se propone que Chubut practique de una vez el federalismo tantas veces declamado y pocas, practicado.
“Nacho” Torres exhibió también la autoridad propia de quien fue elegido por la mayoría de sus coprovincianos para ser el conductor de la nueva era; aquel que termine con el marasmo imperante desde hace varios años en una provincia rica en recursos y pobre en concreciones, lo cual no necesariamente se relaciona con aquello de que cede a Nación más de lo que ésta le devuelve.
LA TRANSICION, EL AGUINALDO Y EL CENSO
Solo una vez se reunieron Torres y Mariano Arcioni para encauzar la transición que se extendió entre el día después de las elecciones, 31 de julio, y el 8 de diciembre. Aunque sí se vieron las caras los nuevos funcionarios con los que se iban, el mandatario electo optó por no prestarse para la foto, dado que su antecesor rápidamente dio muestras de que su interés por compartir información y allanar puertas no era del todo claro.
En ese contexto, no hubo sesiones legislativas que ayudaran al nuevo gobierno a ganar tiempo con la sanción de leyes básicas, como la de Emergencia Económica y la de Ministerios, por lo que Torres apeló a ir contando lo que se sospechaba: que le dejaban una administración desordenada y una deuda monumental, la cual su ministro de Economía, Facundo Ball, calificó de “bomba financiera” cuando la detalló en la conferencia del miércoles 20 en Comodoro.
Allí también se explicó por qué Torres prefirió que el medio aguinaldo se pagara durante su gobierno, dado que de ese modo no se incrementaría la deuda, a la que ahora se intentará “rollear” (un término que se puso de moda para diferenciar lo que es deuda para fines que no sean Gastos Corrientes, como fueron los empréstitos que acumuló Arcioni en sus 6 años).
El tono crítico que fue ganando intensidad en los días previos a la asunción y que se intensificó en estas semanas también tuvo origen en las designaciones hechas entre gallos y medianoche por la anterior administración que pretendió incrementar la planta de empleados estatales en cifras descomunales y extemporáneas con los tiempos de austeridad fiscal que demanda la hora, sobre todo después de la reunión con Javier Milei en la cual el Presidente no dio señales de querer oír lo que tienen para compartir quienes gobiernan las provincias argentinas.
El censo de empleados públicos se relaciona con este punto. Por lo pronto, ya se anunciaron casi 2.000 bajas de quienes percibían un salario sin brindar una contribución a cambio. “Hasta había una adscripción a la Legislatura de Río Negro”, ejemplificó Torres.
LA CUENCA ESTA MADURA
En su propósito de poner al Estado en movimiento para que no deje de prestar soluciones en temas prioritarios como la infraestructura escolar, o la provisión de insumos sanitarios, en la agenda pública retoma protagonismo el tema de la Cuenca petrolera del Golfo San Jorge, que representa para la provincia un tercio de su presupuesto.
En este sentido, Torres dio muestras de su pragmatismo al explicar que pedirle a YPF que le devuelva áreas que no explota, lejos está de significar que tiene postura tomada a favor de la privatización de la empresa que volvió a tener mayoría estatal en 2012.
Es la misma característica que manifiesta cuando ratifica que la obra pública no sufrirá un parate en Chubut y que así como el Estado pondrá plata para concluir de una vez la Ciudad Judicial de Comodoro, o los 60 kilómetros de la doble trocha entre Trelew y Madryn, no descarta apoyar el ya familiar “esquema a la chilena” para que el aeropuerto de Esquel sea realidad.
SALIR DE LA ANOMIA
Torres cuenta con mayoría propia en la Legislatura y ya ha sumado algún aliado de otra fuerza. Eso le confiere músculo político para encarar lo que viene, más allá de que prometió mantener encuentros periódicos con intendentes y referentes de diversos sectores para ir compartiendo lo que pase en su administración. Para él es clave salir del último lugar en el ranking de transparencia porque solo así habrá señales de previsibilidad para potenciales inversores. En este aspecto, la pesca no es un tema menor y por eso apurará la derogación de la actual ley que dificulta recaudar lo que se debe. Dijo que con esa plata se pueden construir hasta 7 escuelas, recordando que la última que se hizo en la provincia fue la de Telsen, en 2016.
También está dispuesto a aplicar las siempre resistidas retenciones a quienes exportan productos y bienes desde Chubut. Aquí entran la lana y los productos de mar, entre otros. Aclaró que será “transitorio”, pero tiene argumentos para responder a los eventuales críticos de la medida.
Y es muy posible que también encuentre mayores o menores resistencias en otras medidas que ya empezaron o que fueron enunciadas, como el censo de empleados públicos; la intervención de Seros; la reducción de ministros en el Superior Tribunal; o la auditoría de corte que alcanzará a un nicho de empresarios prebendarios que se acostumbraron en los últimos años a digitar qué obras harían y de qué forma las cobrarían.
