Torres Otarola habló con Arcioni y por ahora no se va
Sigue siendo la titular del Ministerio de Familia, pese a que ya Andrés Meiszner le había pedido la renuncia. Algunas expresiones recientes de Ariel Molina habrían conspirado contra su designación.

Al final, María Cecilia Torres Otarola continúa siendo la ministra de Desarrollo Social, Familia, Mujer y Juventud. Pese a que hasta anoche se daba como un hecho su alejamiento en virtud de la investigación penal de la que es objeto, luego de hablar con el gobernador Mariano Arcioni su alejamiento fue puesto en duda y hoy se halla en su despacho.

Según Jornada, el que más sintió el peso del día en sus espaldas fue el secretario General de Gobierno, Andrés Meiszner, dado que a él fue a quien Arcioni le encomendó que hablara con Torres Otarola para comunicarle que ya no la quería en su equipo.

Pero la ministra desconoció al secretario y pidió hablar personalmente con el gobernador, lo que pudo hacer cuando caía la noche en Rawson. Entró a su oficina siendo la ministra que se iba y salió reconfirmada en su cargo. ¿De qué se habló en la reunión? Es un misterio.

EL PEZ POR LA BOCA

Quien iba a reemplazar a Torres Otarola iba a ser Ariel Molina, el exintendente de Corcovado que dejó su cargo en medio de extrañas circunstancias para recalar en Rawson pidiendo un cargo público, para lo cual invocó su lealtad al arcionismo, promocionada profusamente antes de las elecciones de 2019, teniendo en cuenta que él venía del macrismo.

El caso es que Molina tampoco tuvo una buena jornada al recibir un rotundo rechazo a su designación desde distintos sectores, como el de los empleados estatales que le recordaron recientes declaraciones públicas en las que los denostaba.

En octubre del año pasado, por ejemplo, el entonces intendente de Corcovado calificó de “desagradecidos” a los estatales que reclamaban sus haberes atrasados a la administración de Arcioni.

“Pasó a muchos empleados a planta y ahora esos mismos trabajadores le hacen paro. En la vida hay que ser más agradecidos”, afirmaba Molina.

También sostuvo que a la crisis financiera la generó el exgobernador Martín Buzzi y calificó como “una locura” impulsar un juicio político para Arcioni.

Molina apelaba al sentido común e indicó que en su localidad no pudo movilizar los vehículos del municipio por falta de combustible y que en pocos días más carecería del mismo para la generación de electricidad a los vecinos.

“Es deuda dejada por Martín Buzzi. Este mes se vencen 2.000 millones de pesos, y el mes próximo otros 2.000”, se preocupaba por resaltar el por ahora frustrado ministro.