Trancoso e Itacaré, una simple belleza

A pasos de Bahía, aparecen playas de arenas blancas, aguas cálidas, inmensas dunas y la oportunidad para la práctica del turismo aventura.

El litoral nordestino de Brasil, uno de los preferidos en los últimos tiempos por los turistas argentinos que hoy cuentan con varias opciones de conectividad para acercarse a esa región, presenta una serie de pueblos con playas de arenas blancas, aguas cálidas, inmensas dunas y la oportunidad para la práctica del turismo aventura.

Al sur del estado de Bahía, a unos 30 kilómetros de Porto Seguro, el pueblo de Trancoso, de una sofisticada simpleza, es uno de los lugares más requeridos del litoral bahiano.

Si la idea es una inmersión en la naturaleza, Trancoso cumple con el ABC de lo que se denomina una playa paradisíaca: arena fina, aguas cálidas y cristalinas, y con algunas de sus playas -como Itaquena y Patimirim- que suelen estar semidesiertas.

El mejor plan en Trancoso es adentrarse en recodos como la Praia dos Coqueiros y sentarse en cualquiera de sus kioscos a degustar platos bahianos tradicionales.

Por su parte, playa de los Nativos, más concurrida, ofrece la posibilidad de cabalgatas, paseos en kayaks y la práctica del surf.

Desde la Playa del Río Verde hasta la playa Espejo, son 16 kilómetros de arenas desiertas, pasando por las Puntas de Itaquena y de Itapororoca, y por la Barra del Río de los Frades, donde el río corre paralelo a la playa.

Campos de golf, vegetación frondosa, acantilados y dunas con vista al mar, son parte del paisaje de Trancoso.

En la dirección opuesta, hacia Arraial d’Ajuda, hay más parajes desiertos y la Praia do Rio da Barra, de agua dulce y perfecta para contemplar la puesta del sol desde el mirador de su iglesia.

En cuanto a su oferta hotelera, hay una amplia variedad de sofisticadas posadas y casas de pescadores reformadas que se alquilan para quienes quieren privacidad en familia o entre amigos.

Para llegar hasta Trancoso se puede tomar un vuelo directo desde Buenos Aires a Salvador de Bahía con conexión hasta el Aeropuerto Internacional de Porto Seguro y desde allí en micro por carretera de tierra.

ITACARE

Por otro lado, Itacaré está en la llamada costa del cacao, al sur de Bahía. Desde 1993 es un Area de Protección Ambiental (APA) y el ecoturismo es el fuerte de las operadoras de la región.

Protegida por un cinturón de selva tropical, la ciudad alberga playas paradisíacas, con arenas blancas y filas de palmeras, además de ríos, cascadas, bosques vírgenes, senderos, restingas y manglares, en un sorprendente escenario natural.

Itacaré ofrece condiciones para la práctica de trekking, mountain bike, rafting, rapel (en la Praia da Ribeira y en Taboquinhas), Stand Up Paddle y surf a lo largo del litoral, además de off-road, arborismo , entre muchas actividades.

La ciudad dispone desde posadas rústicas hasta resorts de lujo, además de muchos bares y restaurantes que hacen de la noche de Itacaré una de las más animadas de la región.

A 15 kilómetros de Itacaré, la playa de Itacarezinho, con 3,5 kilómetros de extensión y rodeadas de cocoteros, se expande sobre un mar en tonos de verde y azul, agitado y perfecto para quienes practican surf.

De septiembre a marzo, la playa se convierte en punto de desove de las tortugas marinas, protegidas por el proyecto Tamar.

En su punta norte, una cascada de agua dulce desciende de la selva tropical y cae directamente sobre la arena en un recodo conocido como Camboya.

Para llegar desde Buenos Aires hasta Itacaré se puede volar hasta Salvador de Bahía, tomar el ferry desde Cidade Baixa hasta Bom Despacho y desde allí viajar en micro.

O bien, tomar un vuelo hasta Ilheus, con conexión en Sao Paulo, y luego un micro que llega hasta Itacaré en 1 hora 40 minutos aproximadamente.

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