Tranquilidad, inseguridad, control
La inseguridad ha vuelto a golpear las puertas de nuestra ciudad en los últimos tiempos.
El asesinato de un comerciante, en la puerta de su negocio, pone en debate la inseguridad y nuevamente se batalla en busca de soluciones a este problema.
La realidad indica que encontrar soluciones a una problemática muy amplia. Sin embargo, algo que es indudable es que los gobernantes deben avanzar en generar las políticas que permitan dar garantías para que el ciudadano viva tranquilo en su lugar.
LAS CAUSAS
Son muchas las variables que intervienen para intentar explicar porqué aparecen casos de inseguridad. Lo más llamativo es la manera en que se han producido los hechos, sobre todo con la violencia que se han perpetrado, usando en algunos casos armas de fuego.
Comodoro Rivadavia era una ciudad tranquila, el auge del petróleo y la consecuente repercusión económica en algunos sectores comenzó a atraer a nuevos residentes. Llegaron con deseos de progreso, no todos porque también vinieron algunos con intenciones de delinquir y aprovecharse de esa situación que atraviesan algunos sectores.
Aquí, el primer debate que debe llevarse a cabo: ¿se controla quiénes ingresan a la ciudad? ¿Es posible controlar a todas las personas que llegan a Comodoro? Por ejemplo, en el acceso norte nadie controla, nadie controla “nada”. En esta ciudad en la que muchas cosas han quedado inconclusas también se suma en la lista que jefatura actual lleve adelante “el control de acceso y permanencia en la ciudad”. Severo control.
La ciudad tampoco ha tenido una política de control sobre la tierra, y en los últimos años hemos visto cómo han crecido los asentamientos ilegales. Estos han generado zonas que no tienen planificación urbana, en las que es dificultoso transitar y que terminan siendo un sitio propicio para el refugio de gente que busca contravenir. Es una tarea que el Gobierno municipal actual llevará a cabo.
¿MAS POLICIA?
Se nombra a diario los puntos que forman parte del origen del problema de la inseguridad, también los ciudadanos deben tejer cooperativas de seguridad.
Cuando la población sale a exigir seguridad, generalmente se pone el acento en la incorporación de más agentes en las calles. En las voces que se oyen, nos olvidamos que este flagelo no se remite únicamente a esa acefalía. Una encuesta reciente nos indica que de cada diez personas, siete tienen miedo de salir de noche en nuestra ciudad. También que los jóvenes de catorce a veinte años los días viernes, sábados y domingos recorren con menos habitualidad las calles céntricas de nuestra Comodoro en los últimos cuatro meses.
Se suma la voz en contra de las decisiones de la justicia y su presunta liviandad para juzgar a los delincuentes. Entonces, ¿sólo se necesitan más efectivos en las calles?
La realidad indica que el servicio de la policía debe ser uno de los menos remunerados, con lo cual no existe interés en las personas de querer sumarse. De hecho, en los últimos años, muchos policías dejaron la fuerza. La falta de dignidad salarial hace que ejemplares policías busquen otros horizontes.
Y convengamos que nadie va a salir a arriesgar su vida en las calles por un sueldo que apenas le alcanza para satisfacer las necesidades básicas de su familia. Allí también reside la ineficacia del gobierno en generar una política distinta para sus agentes.
VOLVER
Cabe preguntarse si la gran solución para la inseguridad es en verdad la incorporación de más policías. No parece serlo. También se habla de cambiar el Código Procesal Penal, y las preguntas pueden seguir sumándose. De haber un Código más rígido, ¿hay lugar y condiciones en las cárceles para alojar a los delincuentes?
Lo que sorprende en nuestra ciudad es el modo en que han ocurrido los últimos crímenes, algo que solíamos ver por televisión y que parecía ocurrir en otras latitudes. Delincuentes tomando casas por la fuerza, homicidios en las puertas de los departamentos que ofrecen prostitución, o esperar a un comerciante para ultimarlo de un disparo constituían escenas que nos eran totalmente ajenas. Hoy, en Comodoro, esto conspira contra la capacidad de asombro y corremos el riesgo de empezar a tomar estas cosas como algo normal.
Es cierto, nuestra ciudad ha crecido, pero sus políticas no han acompañado ese crecimiento demográfico y la inseguridad es una de las consecuencias de esa carencia; además de la falta de planificación de nuestros gobiernos.
En síntesis, este debate no parece tener una final cierto a corto plazo. Es necesario, más que nunca, creer en la transformación individual de las personas, antes que esperar políticas que ordenen la casa. Es necesario hermanarnos en una misma necesidad. Es prioridad volver a ser aquella ciudad que fuimos, en la que todos nos asistíamos. Es necesario que podamos volver a vivir tranquilos.
Control, seguridad, tranquilidad.
El asesinato de un comerciante, en la puerta de su negocio, pone en debate la inseguridad y nuevamente se batalla en busca de soluciones a este problema.
La realidad indica que encontrar soluciones a una problemática muy amplia. Sin embargo, algo que es indudable es que los gobernantes deben avanzar en generar las políticas que permitan dar garantías para que el ciudadano viva tranquilo en su lugar.
LAS CAUSAS
Son muchas las variables que intervienen para intentar explicar porqué aparecen casos de inseguridad. Lo más llamativo es la manera en que se han producido los hechos, sobre todo con la violencia que se han perpetrado, usando en algunos casos armas de fuego.
Comodoro Rivadavia era una ciudad tranquila, el auge del petróleo y la consecuente repercusión económica en algunos sectores comenzó a atraer a nuevos residentes. Llegaron con deseos de progreso, no todos porque también vinieron algunos con intenciones de delinquir y aprovecharse de esa situación que atraviesan algunos sectores.
Aquí, el primer debate que debe llevarse a cabo: ¿se controla quiénes ingresan a la ciudad? ¿Es posible controlar a todas las personas que llegan a Comodoro? Por ejemplo, en el acceso norte nadie controla, nadie controla “nada”. En esta ciudad en la que muchas cosas han quedado inconclusas también se suma en la lista que jefatura actual lleve adelante “el control de acceso y permanencia en la ciudad”. Severo control.
La ciudad tampoco ha tenido una política de control sobre la tierra, y en los últimos años hemos visto cómo han crecido los asentamientos ilegales. Estos han generado zonas que no tienen planificación urbana, en las que es dificultoso transitar y que terminan siendo un sitio propicio para el refugio de gente que busca contravenir. Es una tarea que el Gobierno municipal actual llevará a cabo.
¿MAS POLICIA?
Se nombra a diario los puntos que forman parte del origen del problema de la inseguridad, también los ciudadanos deben tejer cooperativas de seguridad.
Cuando la población sale a exigir seguridad, generalmente se pone el acento en la incorporación de más agentes en las calles. En las voces que se oyen, nos olvidamos que este flagelo no se remite únicamente a esa acefalía. Una encuesta reciente nos indica que de cada diez personas, siete tienen miedo de salir de noche en nuestra ciudad. También que los jóvenes de catorce a veinte años los días viernes, sábados y domingos recorren con menos habitualidad las calles céntricas de nuestra Comodoro en los últimos cuatro meses.
Se suma la voz en contra de las decisiones de la justicia y su presunta liviandad para juzgar a los delincuentes. Entonces, ¿sólo se necesitan más efectivos en las calles?
La realidad indica que el servicio de la policía debe ser uno de los menos remunerados, con lo cual no existe interés en las personas de querer sumarse. De hecho, en los últimos años, muchos policías dejaron la fuerza. La falta de dignidad salarial hace que ejemplares policías busquen otros horizontes.
Y convengamos que nadie va a salir a arriesgar su vida en las calles por un sueldo que apenas le alcanza para satisfacer las necesidades básicas de su familia. Allí también reside la ineficacia del gobierno en generar una política distinta para sus agentes.
VOLVER
Cabe preguntarse si la gran solución para la inseguridad es en verdad la incorporación de más policías. No parece serlo. También se habla de cambiar el Código Procesal Penal, y las preguntas pueden seguir sumándose. De haber un Código más rígido, ¿hay lugar y condiciones en las cárceles para alojar a los delincuentes?
Lo que sorprende en nuestra ciudad es el modo en que han ocurrido los últimos crímenes, algo que solíamos ver por televisión y que parecía ocurrir en otras latitudes. Delincuentes tomando casas por la fuerza, homicidios en las puertas de los departamentos que ofrecen prostitución, o esperar a un comerciante para ultimarlo de un disparo constituían escenas que nos eran totalmente ajenas. Hoy, en Comodoro, esto conspira contra la capacidad de asombro y corremos el riesgo de empezar a tomar estas cosas como algo normal.
Es cierto, nuestra ciudad ha crecido, pero sus políticas no han acompañado ese crecimiento demográfico y la inseguridad es una de las consecuencias de esa carencia; además de la falta de planificación de nuestros gobiernos.
En síntesis, este debate no parece tener una final cierto a corto plazo. Es necesario, más que nunca, creer en la transformación individual de las personas, antes que esperar políticas que ordenen la casa. Es necesario hermanarnos en una misma necesidad. Es prioridad volver a ser aquella ciudad que fuimos, en la que todos nos asistíamos. Es necesario que podamos volver a vivir tranquilos.
Control, seguridad, tranquilidad.
