Trasladaron a comisarías a cinco de los amotinados en la alcaidía de Truncado

Al menos cinco de los once internos de la alcaidía de Pico Truncado que el lunes por la noche se amotinaron y entablaron una batalla campal con personal de esa misma dependencia, fueron trasladados a comisarías de esa localidad, Las Heras y Puerto Deseado. En las escaramuzas exhibieron facas y arrojaron agua hirviendo a los policías y hubo como mínimo trece lesionados leves en ambos lados. En un principio se pensó que el jefe de la dependencia había sido tomado como rehén.

Los incidentes en el complejo de mediana seguridad que aloja a unos 70 reclusos comenzaron a registrase minutos después de las 20 y recién quedaron totalmente controlados cerca de la medianoche.

Se vivieron momentos de gran tensión, a tal punto que fue necesario que de manera urgente se dirigieran hacia allí efectivos basados en Caleta Olivia, para apoyar a los de la alcaidía y de comisarías truncadenses.

La comunidad de esa ciudad comenzó a tener conocimiento de los sucesos por el intenso desplazamiento de móviles policiales con sus sirenas activadas, como así también de varias ambulancias.

Se pensó incluso que se había producido la fuga de algunos internos en razón de confusos mensajes que se reprodujeron por redes sociales y whatsapp, pero nada de ello ocurrió porque se de manera preventiva se reforzó la seguridad en el entorno del amplio predio de la alcaidía.

Las primeras versiones daban cuenta de que eran casi 40 los presos amotinados, pero más tarde se supo que el motín lo habían protagonizado once, varios de los cuales purgan penas por graves delitos.

BATALLA CAMPAL

El motivo de la revuelta habría sido por reclamos no satisfechos de mejores condiciones de encierro que datan de hace varios meses y por ello intentaron tomar el control de todas las celdas, pero el personal de guardia logró circunscribir el foco que se registró en uno de los cuatro grandes pabellones, cada uno de los cuales dispone de numerosas celdas individuales.

Inicialmente la revuelta la comenzaron tres reos y la policía cree que pudieron estar bajo los efectos de sustancias alucinógenas que hacen ingresar de manera ingeniosa a través de familiares ya que ahora no existen controles tan exhaustivos como años anteriores, debido a denuncias sobre invasión al pudor que realizan las visitas.

Luego se sumaron otros que tampoco querían ingresar a las celdas y a partir de allí todo se tornó confuso ya que luego de los insultos, a los guardias les arrojaron varios caloventores, agua hirviendo y los amenazaban con facas, elementos punzo cortantes que ellos mismos fabrican.

Se dio cuenta de que la pelea fue feroz y que siete policías y seis internos resultaron con lesiones leves y que el propio jefe de la alcaidía, el comisario inspector Jorge Matus, se involucró en los incidentes junto a su personal.

Los mismos impidieron que uno de los internos prendiera fuego a una frazada, pero además ya habían ingresado integrantes de la Unidad Sexta de Bomberos, listos para intervenir.

A todo esto, comenzaba a correr la versión de que el comisario Matus había sido tomado como rehén, pero cuando finalizó el motín él mismo se ocupó de aclarar ante medios de prensa que ello no había ocurrido.

El citado oficial reportó luego todo lo sucedido al responsable de la Dirección Penitenciaria Policial que se encontraba en Río Gallegos, el comisario general Víctor Ramos, indicándole incluso que el resto de la población de internos no se había plegado a los incidentes

A su vez, este último confirmó ayer a El Patagónico que cinco de los internos no retornarán a la alcaidía y fueron alojados en calabozos de comisarías de Pico Truncado, Las Heras y Puerto Deseado.

Se pensaba que algunos de ellos serían trasladados a dependencias de Caleta Olivia, pero finalmente ello no ocurrió ya que el jefe de la Dirección Regional Zona Norte, comisario inspector Carlos Bordón, hizo saber a medios informativos locales que ello no era posible porque las de esta ciudad se encuentran superpobladas de personas privadas de libertad.