Tres chubutenses cuentan cómo es vivir en Londres bajo amenaza de atentados
Franco Ruarte, Brian Walker y Marcos Sticco son tres chubutenses que por diferentes motivaciones decidieron irse a vivir a la capital inglesa. Los constantes ataques terroristas, el Brexit, las comodidades y el cambio de costumbres son algunas de las cuestiones con las que deben vivir ahora en Londres. Señalan que el horario de comidas; el cuidado de los espacios públicos y el uso de la tecnología le genera atención a cualquier argentino.

Las razones para viajar pueden ser muchas: placer, negocios o simplemente iniciar un cambio de vida. En este sentido, Londres es una de las capitales europeas más elegidas por los argentinos no solo para descansar sino también para vivir. Su multiculturalidad la convierte en un lugar único para que las personas se sientan cómodas.

Pero en los últimos meses, Londres ha sido noticia por sufrir constantes ataques terroristas y porque hace 16 meses se llevó a cabo un referéndum donde los ciudadanos de Gran Bretaña e Irlanda del Norte votaron por concluir el compromiso que tenían con la Unión Europea como comunidad desde 1975, en lo que se conoce como “Brexit”.

Franco Ruarte, Brian Walker y Marcos Sticco son tres chubutenses que viven en la capital inglesa y contaron su experiencia sobre cómo es vivir entre las atracciones del primer mundo y el temor a ser víctima de un ataque terrorista.

“Si tenes miedo de sufrir un ataque terrorista entonces no deberías estar en Londres. Te puede pasar en cualquier parte del mundo. Incluso si lo comparas con Argentina, uno puede vivir con el miedo permanente de que lo asalten. Uno se acostumbra a vivir así”, reflexionó Marcos, quien nació en Trelew y hace más de seis meses vive en la capital inglesa.

En Londres cuando se sufre un atentado terrorista se produce un caos general que se extiende horas, pero nada que no pueda ser controlado por los mismos ciudadanos. “La primera vez que vos estas en una ciudad y ves o escuchas que hubo un ataque, te agarra miedo. Es casi obvia la situación, pero no es que empezas a correr por cualquier lado. La Policía hace su trabajo y por lo general a las pocas horas vuelve todo a la normalidad. No se hace como que no pasó nada, sino que todos continuamos con nuestras vidas”, indicó.

Brian se fue a vivir a Europa a mediados de 2000 cuando se preveía que Argentina sufriría un caos político, económico y social. Vivió en Madrid y desde junio del año pasado se encuentra en Londres.

El trelewense sostiene que después de los atentados la gente entra en shock pero nada que llega a los extremos y que una de las situaciones más destacadas que le tocó protagonizar fue cuando se evacuó un restaurante por la existencia de una posible bomba. “Una camioneta estuvo parada durante un largo tiempo afuera de un restaurante. Eso hizo que venga la policía y la revise de arriba a abajo y no encontró nada. Pero llamó la atención todo el despliegue que se hace en una situación que se vive en Londres por los ataques terroristas”, manifestó.

DE COMODORO

Por su parte, Franco es comodorense y desde agosto del año pasado se encuentra viviendo en Londres. El adopta ciertos resguardos por miedo a ser alcanzado por un ataque. “Uno por ahí, inconscientemente, trata de evitar todos los eventos que reúnan una gran cantidad de gente, o no ir a lugares abiertos en determinados momentos. También me ha pasado que cuando se llena el subte me pongo a pensar que puede pasar algo y que yo no voy a poder salir. Son cosas que te persiguen, pero si vos estás pensando todo el día en que te podes morir, entonces no tenes vida. Londres es una ciudad maravillosa que tiene sus cosas como todas las otras ciudades del mundo. No hay un lugar que sea perfecto para vivir”, sostuvo.

El Brexit es una abreviatura de dos palabras en inglés, Britain (Gran Bretaña) y exit (salida), que significa la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Los ciudadanos de Gran Bretaña votaron el referéndum el 23 de junio de 2016 donde se aprobó esta salida. El mayor problema para el Reino Unido con la UE sería el rompimiento de los acuerdos comerciales y de libre circulación de personas. Se estima que hay alrededor de 1,2 millones de británicos trabajando en toda la Unión Europea.

También la dificultad de negociar nuevos acuerdos comerciales con cada miembro tendrá un costo financiero y económico importante.

Los chubutenses coincidieron en que esperan cómo se resolverán las cuestiones relacionadas con los pasaportes comunitarios y qué se podrá hacer en el futuro. Sin embargo, sostienen que no podría generar mayores inconvenientes para su estadía en Londres.

En este sentido, Franco recordó que cuando se aprobó el Brexit las oficinas de migraciones se llenaron debido a las dudas que poseían los extranjeros porque en un principio se escucharon diferentes versiones. “La gente estaba como alborotada y no sabía muy bien qué podía pasar. Uno es como que está acostumbrado porque venimos de un país donde nada es muy estable comparado con Inglaterra o cualquier parte de Europa donde todo es mucho más tranquilo o programado”, sostuvo.

Marcos consideró que los argentinos son los más calmados con el tema del Brexit y que los más complicados son los españoles e italianos porque sienten que ya no son bienvenidos en Gran Bretaña. “Para la gran mayoría de nosotros no ha cambiado en nada. No estamos muy preocupados. Igual el argentino tiene esa característica de que se adapta rápidamente a cualquier tipo de cambio. Eso es lo bueno de nosotros”, subrayó.

“Nosotros venimos a Londres con mi esposa para comenzar de nuevo con nuestras vidas. Por ahora estamos muy bien, pero si por algunas cosas de la vida nos tenemos que ir de acá, sea por el Brexit o por cualquier otra cuestión, nos iremos. No estamos atados a esta ciudad pese a que nos parece maravillosa”, indicó Franco.

“El Brexit en sí no genera problemas para el ciudadano extranjero, pero si por esas cosas el panorama llega a cambiar para los argentinos cada uno verá qué podrá hacer. Acá hay una buena parte de argentinos y la mayoría coincide en que no se ve preocupada por el Brexit. Algunos ni siquiera tocan el tema. Son cosas que van pasando y que uno tiene que esperar que pasen para ver cómo continua todo”, manifestó Brian.

CAMBIOS EN SUS VIDAS

De vivir en ciudades patagónicas a instalarse en una ciudad como Londres torna inevitables las comparaciones. Innovaciones tecnológicas, la forma de manejar, el transporte y los espacios públicos son algunas de las cuestiones que más sorprendieron a los chubutenses.

“Yo cuando llegué me encontré con otro mundo. Me sorprendió todo lo que tiene que ver con computadoras y smartphones porque todo está conectado con todo. Lo más loco que me ocurrió fue ir a la verdulería que está cerca de mi casa y ver cómo se podía pagar con el teléfono. No es necesario contar con el dinero cerca. Eso en Comodoro o en Argentina incluso, no está tan acentuado y si no tenes plata, tenes que pagas con tarjeta. Acá todo se maneja de otra manera”, indicó Franco.

La tecnología en Londres cobra una relevancia particular donde todo puede chequearse en cualquier parte y a cualquier hora. “Uno por ahí ve cosas que son consideradas normales, pero para nosotros son muy novedosas. Un ejemplo claro es el tema del transporte público donde el Gobierno implementó una aplicación para que los usuarios puedan conocer el saldo disponible y el recorrido de los transportes; o si tiene problemas en su llegada o dónde se encuentra el subte o el micro que debes tomarte. Esto es muy bueno teniendo en cuenta que te ahorra muchas complicaciones y además permite que no se generen robos durante la noche, pese a que en Londres no se manejan los niveles de delincuencia que sufrimos en Argentina”, subrayó el joven comodorense.

Otra de las cuestiones que subrayaron los chubutenses es el horario de las comidas, ya que todo se hace más temprano que en Latinoamérica. “El tema de la comida fue el shock más grande que me tocó atravesar. Me costó muchísimo acostumbrarme a los horarios y creo que hasta el día de hoy me cuesta tener esos horarios. Acá por lo general se come a las 18, o a más tardar las 19. Eso es muy chocante porque nosotros estamos acostumbrados a comer tarde y acostarnos tarde. La gente acá son las 16:30 y ya te empieza a cocinar la cena”, sostuvo Brian.

“Tampoco podes encontrar un restaurante abierto a esa hora. Me acuerdo que los primeros días que llegué, empecé a buscar un lugar para comer pero no encontré nada porque eran más de las 19. Desde ese punto de vista es una situación complicada y a la que te vas acostumbrando con el paso de los días”, agregó.

El tema de las reuniones con amigos también se complica a la hora de coordinar cuando un argentino llega a Londres. “Nosotros estamos acostumbrados a reunirnos un viernes o un sábado a la noche. Acá se reúnen a la tarde. Todo se hace a la tarde. Te juntas, comes, te emborrachas y te dormís a la tarde. Al principio es como medio aburrido, hasta que agarras el ritmo de Londres”, destacó Franco.