Tres de los Ibáñez fueron ayer condenados por el crimen de Alan

Ayer el tribunal dio a conocer el veredicto de responsabilidad penal en el juicio por el homicidio de Alan Nahuelmilla en los tribunales penales ubicados en el barrio Roca. Los jueces resolvieron por unanimidad declarar penalmente responsables a Marcelo, Sebastián y Kevin Ibáñez por "secuestro coactivo agravado por la participación de dos o más personas, seguido de homicidio culposo", y absolvieron a Angel Ibáñez. La audiencia de cesura será el miércoles 23 de octubre.

El tribunal de debate del caso Alan Nahuelmilla, integrado por los jueces Mariano Nicosia, Raquel Tassello y Mónica García, resolvió ayer por unanimidad declarar penalmente responsables a Marcelo, Sebastián y Kevin Ibáñez del delito de “secuestro coactivo agravado por la participación de 2 o más personas, seguido de homicidio culposo”, mientras absolvieron a Ángel Ibáñez.

El Ministerio Público Fiscal estuvo representado por Camila Banfi y la funcionaria de Fiscalía, Inés Bartels, en tanto que los imputados fueron asistidos por Mauro Fonteñez y Fiorella Picón, abogados particulares de los mismos.

Que el tribunal haya entendido que no hubo dolo de matar al defensor le permite buscar la absolución ante la Cámara Penal en una instancia recursiva.

Mientras tanto, la Fiscalía que ya no podrá solicitar la prisión perpetua que era lo que se buscaba en la acusación, podrá tratar de conseguir una pena alta en relación al secuestro coactivo con sus respectivos agravantes, por lo que se estima que la pena podría ser mayor a 25 años de prisión.

El homicidio de Nahuelmilla fue uno de los más crueles en los últimos años, ya que la víctima murió después de haber sido torturado durante varias horas mientras sus captores le exigían a él y a otro joven que dijeran dónde estaba un televisor robado.

El secuestro de Alan ocurrió el sábado 14 de abril de 2018, a las 22, cuando la víctima y un amigo, B. G., circulaban por la calle Los Duraznos, en Zona de Quintas, y fueron emboscados por cuatro hombres armados. Los maniataron y al atarlos con una soga y arrastrarlos con la camioneta, los trasladaron hasta la vivienda de uno de ellos.

Una vez en el lugar los sometieron a ambos a diversos tipos de castigos físicos, golpeándolos con patadas y golpes en la cabeza con una pala, así como con la cacha de armas de fuego y le cortaron a uno de ellos las orejas con un alicate en reiteradas oportunidades.

Nahuelmilla fue arrastrado con un vehículo hasta el domicilio de sus familiares y luego hospitalizado, muriendo al día siguiente. B. G. huyó en otra dirección y más tarde él también sería internado en el Hospital Regional para curar sus heridas.

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