Tres meses después de haber denunciado tiroteos contra su casa, volvió a ser atacada
Teresa Segovia reside en la zona de Quintas 2 y el 14 de junio denunció que su vivienda fue baleada en una supuesta venganza contra un hijo. Ayer la mujer volvió a ser víctima de disparos.
Teresa Segovia reside en una casa de la zona de Quintas 2. El 14 de junio su vivienda fue baleada en una supuesta venganza contra un hijo quien no vive con ella. Ayer la mujer volvió a ser víctima de disparos. Sin embargo, esta vez asegura que el ataque tiene otra motivación. "Ya no es eso, tienen ganas de tirar. No es ese el problema y nosotros no los molestamos para nada", manifestó y denunció a tres personas con nombre y apellido.
Esta vez estaba durmiendo y el estampido de los tiros la alertó de que la pesadilla había regresado. Eran solo las 7 de ayer y lo que iba a ser un domingo tranquilo y comenzaba de la peor manera.
Teresa Segovia está asustada, pero también con bronca porque según dice no entiende la razón de los ataques que se extienden desde el 14 de junio y que luego de más de tres meses se reavivaron.
Ayer a la mañana la mujer dormía junto a su pareja en su casa, ubicada en la zona de Quintas 2 del Máximo Abásolo. De repente comenzaron los tiros a la puerta. Los vidrios caían y el ruido hacía que todo fuera un infierno.
Luego tras el arribo del personal policial de la Seccional Séptima y Criminalística se iban a contar un total de doce disparos, que también dieron en el portón y las paredes. Para ella los autores son los mismos de siempre. "Estaba todo tranquilo, ahora no se qué paso, pero bueno fueron los mismos de siempre: Ricardo Alvarado, Rodrigo Serrano y Rodrigo Soto. Después se fueron caminando, se ve que subieron a pie", relató a El Patagónico.
"Por suerte no nos pasó nada. El susto, ya como que no pasa, pero da bronca lo que hacen, mirá si uno se levanta al baño y justo tiran", agregó.
Segovia realizó la denuncia en la dependencia policial, tal como hizo en aquellos días de junio. Sin embargo, esta vez entiende que el ataque no tiene nada que ver con los problemas que había denunciado en ese momento, vinculados a su hijo, cuando le habrían atribuido a éste un ataque ocurrido a principios de ese mes en el Máximo Abásolo donde Alvarado y Soto fueron baleados.
"Ya no es eso, tienen ganas de tirar. No es ese el problema y nosotros no los molestamos para nada, no tengo idea de por qué vinieron a tirar ahora", aseguró.
