Los problemas comenzaron cuando fue elegido, entre otros tantos, para que pasara el bolso que llevaba en la mano por el escáner que se inauguró el 7 de junio.
Fue entonces cuando los efectivos policiales observaron que en el interior del mismo había un arma de fuego. Ante la presencia de su dueño, se constató que era un calibre 22. El hombre arguyó que el revólver no tenía ningún propósito delictivo y que, por el contrario, formaba parte de una colección particular.
Pese a su argumento, Pardo no pudo retornar tan rápido a su ciudad. En cambio tuvo que ir hasta la Seccional Primera, donde se le notificó que era acusado del delito de tenencia y portación ilegal de armas, según lo que establece el Código Penal. Es que de acuerdo a lo que se informó oficialmente, el hombre no poseía ningún documento que le permitiera llevar el revólver.
El trámite demoró algunas horas, por lo que Pardo recuperó la libertad recién en horas de la medianoche. No obstante, se le notificó que en un futuro tendrá que ampliar sus explicaciones ante la Fiscalía.
En realidad Pardo parece no haber sido acompañado por la suerte desde el principio. Es que los efectivos policiales eligen al azar a quienes deben pasar sus pertenencias por el escáner, que en definitiva es una suerte de aparato de rayos X.
«En un solo plano se pueden ver los objetos con todas las características. Se puede controlar absolutamente todo, especialmente sustancias peligrosas, tóxicas, armas, medicamentos y piezas de arte. Como la gente que está al frente está entrenada, sabe lo que ve», indicaron los responsables de fiscalizar el equipo.
El escáner fue adquirido por el Gobierno nacional y la Terminal local tuvo que adecuar las instalaciones para instalarlo. Ahora, el objetivo principal pasa por reservar un espacio más grande en el nuevo edificio de llegada y salida de micros de larga y corta distancia.