Un basural en el borde de un "río cloacal"

Hace casi un año que la vida de los vecinos que viven sobre la calle Marcelo Berbel al 1.600, del barrio Moure, cambió para siempre. Señalan que después del temporal personal municipal rompió unos caños cloacales para arreglar una pérdida que se registraba en el Cordón Forestal, pero el problema se fue incrementando con el paso de los días hasta terminar creando un “río cloacal” en el sector.

Los habitantes del sector aseguran que el municipio nunca se hizo presente en la zona y que la situación es “caótica”. Es que en el lugar también se originó un basural clandestino donde vecinos de otras partes de esta ciudad llegan día tras día a tirar sus desechos.

“Esto es cualquier cosa. Antes nosotros éramos un barrio, no una miseria. Acá vienen con camionetas y autos y tiran su basura. No les importa. La basura crece y crece todos los días”, critica Alejandra, una de las damnificadas del sector.

Otra de las cuestiones que allí preocupa es la gran cantidad de autos quemados que hay en la zona. “Muchas veces vienen y abandonan autos para luego quemarlos. Seguramente serán autos robados pero la cosa es que cada noche hay un auto nuevo por acá. Y como los bomberos muchas veces no vienen, porque nos hemos cansado de llamarlos, se apaga solo o algún vecino sale con la manguera y lo apaga”, describe Alejandra.

Lo cierto es que este basural clandestino ha logrado atraer una gran cantidad de perros y gatos que encontraron refugio al huir del temporal, debido a que se alimentan de los desperdicios que otros llegan a tirar. “Acá no sabemos de quién son todos los perros pero se quedaron después del temporal. Se alimentan del basural y desparraman la basura por todos lados. Esto hace que las ratas lleguen a casa. ¿Sabes las veces que tuve que matar ratas que venían de ese basural?”, cuestiona Silvina, otra de las vecinas que vive sobre la calle Marcelo Berbel.

“Hay veces en que tenes que armarte de paciencia porque no podes pelear contra dos o tres que vienen en su camioneta a tirar basura. Si esto ya está todo podrido, ¿qué le vamos hacer? ¿Están esperando que pase algo o que los vecinos armemos quilombo de verdad para que nos escuchen? Porque acá ni siquiera con botas de goma han venido”, critica la damnificada.

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