Un celular perdido y la promesa de las dos gallinas

Una promesa a San Antonio por un celular que había desaparecido y que fue encontrado tras encomendarse al santo, fue el motivo de la convocatoria al almuerzo en la casa de Catalina Peña del 13 de junio, día en el que su nieto, Loan Danilo, desapareció.

“En mayo perdí mi celular. Ya habían pasado seis días que no aparecía. Estaba sentada en el patio, vi pasar las dos gallinas y le dije a San Antonio que si aparecía mi teléfono se las iba a ofrendar a él. Al rato nomás, me llamaron de Nueve de Julio para decirme que había aparecido y a la tarde me lo trajeron acá. Cumplí con él y me vino a castigar más grande y me hizo perder a este nieto”, afirmó a La Nación Catalina Peña, la abuela del niño y anfitriona de aquel encuentro en el que, para la Justicia, se orquestó un plan para raptar al chico de cinco años con fines de trata.

Catalina camina por su terreno, muestra el altar en el que le hace ofrendas al santo y señala, a menos de 20 metros del lugar mismo donde se desarrolló aquel almuerzo, los árboles llenos de naranjas y mandarinas.

Ella misma no puede explicarse por qué habiendo tantos cítricos al alcance de la mano los adultos se llevaron a Loan y a los otros chicos a 600 metros de su casa, allí donde a su nieto menor se le perdió el rastro hace 12 días.