Un centenar de personas reunió la procesión por la Fiesta del Milagro
En Comodoro Rivadavia, al igual que en la provincia de Salta, originaria de la tradición, se llevó a cabo la procesión del Señor del Milagro y la Virgen del Milagro. También se celebró una santa misa en su honor en la Catedral San Juan Bosco.
Bajo el lema "Con fe enamorada, convirtamos en esperanza el Milagro", ayer por la tarde se hicieron sonar las campanas de la catedral comodorense para anunciar la salida de la imagen de la Virgen, que fue recibida con aplausos y el agitar de pañuelos de la decena de fieles sobre la plaza de la Escuela 83.
El recorrido de la procesión atravesó la calle San Martín para doblar por 25 de Mayo y concluir en la catedral.
Los pañuelos y ponchos se destacaban entre los presentes, que estaban entrecruzados con creyentes con banderas, imágenes y otros productos de santería, entre rezos y alabanzas, con muchos niños vestidos de ángeles alados. Así los devotos siguieron el camino de la imagen de la Virgen.
Este encuentro es organizado anualmente por Angela Benítez, con la invalorable ayuda, el trabajo y la buena voluntad de muchos ciudadanos salteños que viven en esta ciudad.
Su organizadora destacó: "hace 20 años, ininterrumpidamente se viene realizando esta procesión del Señor y la Virgen del Milagro. Siempre con una gran participación del público salteño que reside en Comodoro Rivadavia".
El cierre de la procesión fue una homilía del obispo de Comodoro Rivadavia, monseñor Joaquín Gimeno Lahoz, ante cerca de casi 100 personas que estuvieron presentes en la Renovación del Pacto de Fidelidad al Señor del Milagro y a la Virgen del Milagro.
La imagen de la Virgen del Milagro, adornada su base por 400 claveles blancos, fue llevada por devotos salteños, a quienes comenzaron a sumarse los devotos de diversos puntos de la ciudad, rumbo a la catedral San Juan Bosco.
Las campanas continuaron sonando y, una hora después, fue sacado el Cristo crucificado, que adornado con 300 claveles rojos, era portado con igual destino desde el centro hacia la iglesia.
"Los presentes se llevan cada uno de los pétalos que están en la imagen de la Virgen. No solo de recuerdo sino también como un acto de renovación de sus votos de fe", subrayó la organizadora.
"Este acto no solo es una cuestión de fe sino que también sirve para revalorizar la cultura salteña porque es un gran motivo para mostrar nuestras vestimentas o comidas típicas", comentó.