Daniel Macías retornó a la carpintería de su padre (conserva igual el taller del ‘viejo’ porque lo puede la nostalgia) mientras se dedicaba a armar planos, dirigir obras y comenzar a formar lo que sería la actual ferretería.
Ya se hablaba de “los pibes” de Doria, un grupito de 14 y 15 años que entrenaban en la canchita que aún perdura frente al municipal 2.
“Un día aparece Doria a mi oficina y me cuenta que se está formando un equipo nuevo. Sin objetivos más que jugar ‘con los pibes’. Y quería que y unos 4 jugadores más nos sumemos a los pibes. Primero le dije que no. Pero terminé yendo por lo mismo que me pasó con él cuando tenía 15”.
“Un club que van a formar”, eso repetía Doria. Macías tenía 25 años y no quería jugar más. A pesar de las promesas de otros, como Sandro Novaresio de Olimpo que no pudo convencerlo para quedarse y que luego sería ídolo del club.
“Yo ya sentía que había llegado a mi límite como futbolista. Pero siempre te pica el ‘gusano’ y me sumé”.
Con la CAI comenzaron jugando en la “B” local. Y perdían por goleada. Otro mal comienzo.
“Yo podría haber ido a cualquier otro club. Pero estoy en contra de esos jugadores que buscan ‘la más fácil’ a la hora de pensar en un club. Yo siempre busco cambiar algo dónde participo y elijo”.
De no ganar nada, junto a “Chicho” Cardozo y el “Gato” Montesino y de volverse en los colectivos a Comodoro con los pibes del “Azzurro” derrotados por goleada. Macías comenzó a entender aún más a su entrenador que ni en los peores momentos perdía la calma.
“Entrenábamos en la playa del 99. Y ya el cambio venía en marcha. Carlos Peralta tuvo la visión para potenciar a los chicos como jugadores profesionales. Junto a Víctor Doria. Y a partir de allí salieron futbolistas que nadie pudo poner como la Selección Nacional. Peralta hizo una apuesta grande y elogiable. Cuando íbamos a hotel, íbamos al mejor. No importaba si íbamos primeros o últimos en la tabla. Otros clubes te mandaban así al principio y luego un poco más no te mandan en carpa”, recalca.
Por mérito la CAI fue invitado a jugar los Argentinos porque en las instancias previas habían sido subcampeones.
“Por mérito”, repite Macías. Para hacer la diferencia con la actualidad donde participa el club que más plata tiene.
Como DT llevó la misma impronta que aprendió del entrenador que lo hizo destacarse como jugador. Volvió a Petroquímica en los momentos más complicados y debuto como DT como un descenso de categoría. Pero no dejó de creer y volvieron a ascender con una camada de pibes que aun hoy mantienen la base del “verdolaga”, no solo jugando sino haciendo eventos para recaudar fondos porque como sostiene el “Pato”, la dirigencia ha dado muestras que nunca estuvo a la altura de los compromisos.
Tuvo dos incursiones como DT en el “verdolaga” y no se arrepiente. Lo suyo es “ir contra la pared hasta que esta ceda”. Ahora dirige en el club que los formó. Y tiene dos sueños: que aquellos que hicieron grande al fútbol se acerquen a cambiar la realidad actual (de paso los dirigentes que lo son solo por el hecho de tener plata o ser hinchas se alejan) y salir “campeón del mundo con Portugués”, no importa en qué instancia de competencia.
Y tal vez lo logre, porque ya un pibe del “lusitano” lo acaba de conseguir con el Seleccionado del Chubut en los Juegos de la Araucanía.
