Se trata de Sixto Omar Fernández de 77 años. Fue en Corrientes.
El panorama político de Corrientes se ha visto gravemente sacudido por la reciente noticia que envuelve al dirigente Sixto Omar Fernández en un escándalo de corrupción de menores. La situación se vuelve aún más preocupante dado que la investigación, iniciada en marzo de este año, sugiere que podría haber otras autoridades políticas involucradas en esta atroz red de abusos.
El caso salió a la luz pública tras la detención de Fernández, apodado 'Yacaré', de 77 años, quien lideró el Partido Liberal por casi dos décadas. El arresto ocurrió en la localidad correntina de Ituzaingó, y aunque Fernández está actualmente bajo arresto domiciliario debido a su avanzada edad, la investigación en su contra sigue su curso. Este evento ha generado gran revuelo dentro de la coalición gobernante en Misiones, encabezada por el gobernador Gustavo Valdés.
Según reportes del diario Clarín, las autoridades judiciales lograron acceder a los teléfonos de Fernández, donde encontraron más de 400 fotos y decenas de videos con contenido sexual explícito que involucraba tanto a menores como a adultos. Especialmente perturbador es el hecho de que entre las víctimas identificadas haya una niña de 13 años y una adolescente, ambas pertenecientes a familias en situación de vulnerabilidad en Ituzaingó.
El modus operandi del dirigente incluía contactar a mujeres para pedir fotografías de alto contenido sexual. Hasta ahora, enfrenta dos acusaciones formales, pero se teme que puedan surgir más víctimas a medida que avance la investigación. La denuncia que inició esta cadena de eventos fue hecha por una joven de 28 años en la Comisaría de la Mujer y el Menor, quien manifestó haber sido contactada por Fernández cuando tenía apenas 14 años. La joven relató que él no solo la invitaba a pasear en su automóvil, sino que también le regaló un celular para mantenerse en contacto constante.
Uno de los aspectos más alarmantes del testimonio de la denunciante es que Fernández le pidió, en más de una ocasión, que se quitara la ropa para tomarle fotografías, llegando incluso a pagarle por estas imágenes. Esta situación escaló con el tiempo, y la joven continuó siendo víctima de estas prácticas incluso después de haber iniciado una relación de pareja.
Durante la campaña electoral de 2017, Fernández contactó nuevamente a la denunciante para informarle que otra adolescente, de apenas 13 años, se convertiría en su próxima víctima. Posteriormente, le pidió que eliminara fotos y videos incriminatorios de sus teléfonos móviles.
En ese momento, la joven comprendió que su experiencia podría repetirse con otras niñas y confrontó a Fernández, quien argumentó que la madre de la menor la había entregado, garantizando que no había abusado de ella. Sin embargo, a cambio de eliminar el material, la denunciante exigió que la dejara en paz, aunque todavía teme por la seguridad de sus hijos.
