Diógenes Gutiérrez, de 60 años, se encuentra internado en estado de coma en la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Zonal de Caleta Olivia. Sufrió gravísimas heridas cuando en la noche del jueves fue aplastado por una de las tapas de la bodega de un buque pesquero amarrado el muelle del puerto Caleta Paula.
La pesada estructura metálica de unos 500 kilos (foto de archivo) se habría caído cuando se cortó o se desató el cabo que la sujetaba de una grúa. De acuerdo con las primeras versiones, a las que accedió El Patagónico, el estibador estaba esperando que descendiera lentamente para acomodarla en el sitio correcto.
Según lo que informaron sus hijos y otros familiares (foto), Gutiérrez sufrió traumatismo de cráneo, torax y de otras partes del cuerpo y tuvo que ser trasladado en un vehículo particular, por otros compañeros, hasta el hospital. Cuestionaron que nadie atendía los llamados telefónicos que se hicieron a la guardia del nosocomio para requerir la urgente presencia de una ambulancia.
Luego, en el centro asistencial, habría sufrido tres paros cardíacos y avanzada la tarde de este viernes continuaba en riesgo vital debido a la gravedad del cuadro clínico
Al momento de ocurrir el accidente, alrededor de las 23:30 del jueves, el estibador que desde hace 20 años cumple con esa actividad, había terminado de descargar cajones de merluza y también estaba acompañado por uno de sus hijos, Marcos, quien desempeña la misma tarea.
Marcos comentó al portal digital El Caletense: “mi papá estaba descargando el barco que se llama Jorge Andrés y se rompió un cabo que sostiene la tapa de unos 500 kilos. No sé si más también, es muy pesada y mi papá quedó debajo, aprisionado”.
“Le aplastó el cráneo, el cuerpo, su brazo derecho quedó en el filo de la tapa también y se lo quebró. Está muy mal. El parte médico que nos dieron es que está luchando por su vida en terapia, en coma y nos dijeron que tiene más chance de fallecer que de vivir”, expresó el angustiado joven.
El buque de referencia pertenece a la empresa Vepez y sus directivos se habrían puesto a disposición de la familia. Mientras tanto, volvieron a aflorar críticas en torno a las medidas de seguridad portuaria, incluyendo la falta de una ambulancia de manera permanente.
