Un exjuez federal de Comodoro fue mencionado en la causa Stornelli
El exjuez federal de Comodoro Rivadavia, Luis Miguel Vila, aparece mencionado en la nueva denuncia contra el fiscal Stornelli por presuntas extorsiones en la denominada "causa de los cuadernos". Según esa denuncia, desde su estudio jurídico se habría ocupado de gestionar eximiciones de culpabilidad a cambio de importantes sumas de dinero. En esta ciudad él tuvo a su cargo la famosa causa de "Pepita, la pistolera" y también fue centro de una polémica por fallar a favor del monopolio de Telefónica en 1997.

Luis Miguel Vila (56) estuvo al frente del juzgado federal de Comodoro Rivadavia durante algunos años, en la década del 90. Sucedió a Alberto Martín Suárez Araujo (quien cobraría fama por haberle impedido asumir como diputado nacional a Luis Miguel Patti en virtud de sus antecedentes como violador de derechos humanos) y precedió a Eva Parcio, quien se hizo cargo del juzgado en 2000. Vila renunció en 1998 y quedó como subrogante Ricardo Napolitani.

Quienes frecuentaron a Vila hace dos décadas en esta ciudad dicen que había quedado afectado por el trágico fallecimiento de su esposa, en un accidente de tránsito en Santa Cruz como parte de una comitiva de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. El mismo juez había llegado a ser sancionado en su momento por la Cámara Federal por haber aparecido –en forma involuntaria- en una publicidad que hacía un boliche en Canal 9. Es que el magistrado tenía un vaso de una bebida alcohólica en su mano. Y sabe que el decoro debe guiar siempre las acciones de Su Señoría. Eran años sin redes sociales.

Entre las causas más notables en las que le tocó intervenir a Vila en esta ciudad figura la de Margarita Di Tulio en diciembre de 1995. La mujer (más conocida como “Pepita, la pistolera”), había sido detenida en una vivienda del barrio José Fuchs, con importante cantidad de droga. Unos meses más tarde, “Pepita” sería detenida en Mar del Plata por una causa mucho más notoria: el crimen del fotógrafo José Luis Cabezas. Fue una de las tantas pistas falsas que entonces se seguían para desviar el foco del todopoderoso empresario Alfredo Yabrán.

Dos años más tarde, Vila saltaría a los primeros planos por una decisión judicial que comprendía un importante negocio económico. Falló a favor de Telefónica de Argentina al considerar que la empresa había cumplido con las metas previstas en el pliego de privatización de Entel, lo que la habilitaba a la extensión de la exclusividad hasta el año 2000.

La empresa presentó una medida cautelar en ese juzgado el 28 de noviembre de 1997, luego de que la jueza Emilia García, de Capital Federal, dictaminara que el Gobierno debía convocar a todos los interesados a una audiencia pública antes de definir la cuestión.

EN LA CAUSA STORNELLI

Ahora Vila aparece señalado como presunto gestor del fiscal Carlos Stornelli, quien lleva adelante –junto con el juez Claudio Bonadio- la denominada “causa de los cuadernos”. Hace poco más de un año, el estudio jurídico Archimbal, Vila, Reyes Oribe y asociados había defendido a Claudio Minnicelli, cuñado de Julio de Vido, detenido por la “mafia de los contenedores”. A último momento, renunció a su defensa y obligó al imputado a salir a buscar de urgencia otro defensor.

En cuanto a su relación con Stornelli, según describe Página 12, junto a su socio Archimbal gestionaban en nombre del fiscal un trato diferencial para algunos citados en la causa de las fotocopias de los cuadernos que escribía el chofer de Roberto Baratta.

En este caso, quien menciona a Vila es Raúl Barreiro, hijo de un exsecretario de Cristina Kirchner que estuvo detenido algún tiempo, mientras Bonadio trataba de persuadirlo de que se convirtiera en “imputado colaborador”.

Es que Barreiro tenía como abogado a Vila cuando irrumpió en escena Marcelo D’Alessio, el locuaz operador mediático-judicial hoy preso bajo la acusación de haber pretendido extorsionar a un ruralista. De acuerdo a la denuncia, D’Alessio pretendió mediar por ellos ante Stornelli, haciendo gala de sus nexos con el fiscal, la embajada de EE.UU. e importantes grupos mediáticos.

Barreiro dijo que su hermano Pablo declaró tales “aprietes” ante el fiscal Stornelli, pero que este no se inmutó y que testigo de ello fue el exjuez federal de Comodoro Rivadavia. Según El Cohete a la Luna, en la denuncia de Barreiro consta que Vila y Archimbal se referían a Stornelli como “el gordo”, con cierta familiaridad.

SIN CONSTANCIA

ESCRITA

“El gordo se cagó”, dice Archimbal en uno de los audios que ahora tiene en su poder el juez de Dolores que investiga las posibles irregularidades del fiscal Stornelli, cuenta el citado portal. “Me dijo: yo no tengo un pedo que ver”, agrega El Cohete a la Luna sobre ese audio.

Añade que Archimbal se olvidó el teléfono, por lo que Stornelli se comunicó con Vila. “El Gordo está nervioso o se le escapó la perdiz”, escribió Vila en un WhatsApp, “dando a entender que la información con la que D’Alessio pretendió extorsionar a los Barreiro se había filtrado de la fiscalía.

“En este contexto Vila y Achimbal arreglaron que mi hermano declare en la fiscalía el día lunes 8 de octubre de 2018”, declaró Raúl Barreiro.

Pablo Barreiro concurrió acompañado por Vila y le reiteró al fiscal lo sucedido con D’Alessio. “Mi hermano estuvo aproximadamente una hora dentro de la fiscalía declarando. Me comentó que iban escribiendo en una computadora lo que él iba redactando, pero nunca le dieron copia de su declaración. Stornelli estuvo presente durante toda su declaración. Mi hermano relató en su declaración ante el fiscal cómo era el manejo de la agenda de Presidencia y los roles y funciones que cumplían cada una de las personas que trabajaban para CFK. Pero nunca supimos qué pasó con esa declaración porque no hay constancias en el expediente de la misma ni le dieron copia a mi hermano. Ellos solo querían que mi hermano involucrase a CFK y su entorno”.

Afirma que Vila le explicó que se labró un acta, en la que se dijo que no se llegó a un acuerdo, pero sin explicar las razones.

—¿Vos me garantizas que Stornelli no lo va a joder más a mi hermano?

—Me lo dijo ahí, cuando estuvimos encerrados solos— responde Vila.

Según la denuncia presentada por Raúl Barreiro, Vila “nos refirió que la estrategia de acordar con el fiscal era la elegida y la más conveniente. Pero que dicha estrategia, que conducirían Vila y Archimbal, tenía un costo para nosotros de 250.000 dólares. Cuando le manifestamos que no podíamos pagar ese monto, Vila nos dijo que, si no podíamos pagar ese dinero, entonces su estudio no podía seguir adelante con la defensa. También nos dijo que iba a hablar con el fiscal para decirle que no podíamos pagar los honorarios e iba a renunciar a la defensa. Eso nos generó mucha preocupación dada la insistencia de que Vila y Archimbal manifestaron que se había hablado con Bonadío y Stornelli, por lo que mi hermano y yo tuvimos que pagar 40.000 dólares por haber entrado al despacho de Stornelli gracias a los buenos oficios de ambos abogados”.