Un gesto revelador

“Si bien con varios dirigentes estábamos evaluando la posibilidad de generar una alternativa, no hemos tenido la suficiente capacidad de concretarlo”. La cruda confesión de Gustavo Mac Karthy representa un hecho prácticamente inédito en la política de esta provincia. Es que alguien admite sus limitaciones mucho antes de que expiren los plazos de última hora. Y de ese modo aclara en qué lugar se parará en el crucial año electoral que empieza dentro de 72 horas.

Quizás en su decisión de ratificar su alineamiento detrás de la candidatura a la reelección de Martín Buzzi haya pesado aquella imagen del 26 de noviembre de 2004, cuando protagonizaba otro hecho inusual: por primera vez un intendente de Trelew asumía ante la presencia de un Presidente de la Nación. Era Néstor Kirchner y hubo que pedir autorización especial para que el acto se hiciera en un gimnasio y no en el recinto del Concejo Deliberante.

O también pudo haber influido algún destrato al que alguna vez lo sometió por Mario Das Neves en sus días de apogeo, aunque desde esta parte del mapa no haya sido tan notable como sí lo fueron ciertos desplantes -y algo más- con los jefes comunales del sur.

O tal vez sea cierto aquello que alguna vez sostuvo cierto dirigente local de cuna peronista en referencia a que “con un apellido galés no se gana en Comodoro”.

Lo concreto es que después de todo no es la primera vez que el vicegobernador da muestras de fortaleza interna, más allá del acicate de algunos que antes y ahora lo instaban a romper con el “buzzismo”. Lo hizo cuando el dedo de Das Neves se posó sobre el intendente de Comodoro en el momento de elegir sucesor. Aquella vez sudó bastante para contener a la tropa propia que se le quería desbandar. De todos ellos, sólo Adrián Maderna exhibe hoy cierto juego propio más allá del Frente Peronista fundado allá lejos y hace tiempo por César Mac Karthy, el mismo que antes de ser la cara “menemista” en Chubut fuera un joven intendente que simpatizaba con las ideas progresistas que encarnó fugazmente Héctor José Cámpora en 1973.

En los últimos tres años, el vicegobernador también debió dar muestras de carácter para soportar las presiones de quienes le pedían romper con el oficialismo porque paulatinamente iba resignando espacios de poder. No lo hizo, aunque sí es cierto que comenzó a exhibir cierta independencia pensando en el siguiente turno electoral.

En 2013 tuvo que plantarse nuevamente ante los que lo empujaban a enfrentar a Das Neves por la diputación nacional. Rechazó el convite porque vislumbró que no iba a tener trabajando a su lado a todos los que le decían “animémonos y andá”. Ello lo iba a comprobar crudamente Norberto Yauhar, quien para las Primarias sólo tuvo a Buzzi cinchando un poco por él, mientras el resto hacía mutis por el foro. Ya para las generales de octubre el propio ex agroministro eligió ir por su cuenta y riesgo. Así le fue.

Es cierto que Mac Karthy no estuvo aquella vez del desembarco de Néstor K. en Madryn, tras su derrota con Francisco De Narváez en la provincia de Buenos Aires en las legislativas de 2009. Pero tampoco estuvo Buzzi. Aquella vez debieron obedecer a Das Neves, aunque dos años más tarde tendrían oportunidad de expresar por qué vereda elegían transitar. Fue el 26 de julio en que después de rendir tributo a la “abanderada de los humildes”, Cristina Kirchner los recibió en la Casa Rosada. A ella le tributaron su victoria ratificada un par de meses antes, dejando en el aire a su mentor, quien por entonces ya intuía que no tendría final feliz secundando a Eduardo Duhalde en una fórmula que atrasaba por lo menos un par de décadas.

Con su reciente presencia en el acto de Daniel Scioli en Trelew y sus posteriores declaraciones, Mac Karthy marcó dos claras posturas. Por un lado, que está dispuesto a dar pelea por el municipio de Trelew nuevamente y, por otro, que se siente más cómodo dentro de un proyecto de una manera bastante distinta a cómo lo manifiestan Yauhar, Néstor Di Pierro y Rafael Williams, por nombrar a los más conocidos de la mesa chica del PJ, quienes deben sentir un duro golpe en el bajo vientre cada vez que el gobernador habla de un fin de época en la que “sacamos a los patovicas de la puerta”.

Mientras estos últimos no quieren resignar poder ante Buzzi, aquel admite crudamente sus limitaciones, dando a entender además que poco pueden hacer dentro del Frente para la Victoria los que buscan una candidatura alternativa a la del ex gobernador. Ellos intentaron convencerlo de que debía ir a internas por la Gobernación, pero no le respondieron con claridad la convocatoria al consenso que el vice venía pidiendo antes de emprender cualquier aventura que al final terminara haciéndole el juego al diputado del PACh. Por eso debe ser que terminó respaldando la nueva Ley Orgánica de Partidos Políticos que impulsa Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias (PASO) también para designar gobernador, intendentes y legisladores provinciales.

De a poco, en tanto, de la triada de disidentes van dando señales de acercamiento. Carlos Linares acaba de decir respecto de cómo se elegirán las nuevas autoridades que “estamos conformes y me parece un método democrático y participativo”. No hace mucho, el intendente de Comodoro amenazaba con desdoblar las elecciones municipales, aún con el costo –no sólo económico- que ello implicaría.

Es cierto que Yauhar nunca lo va aceptar y la mejor prueba es lo que declaró este fin de semana acerca de que no comparte la política provincial “de producción en Trelew”. En eso coincide con el intendente de esa ciudad, Máximo Pérez Catán, quien se queja porque en tres años –según él- Provincia sólo le asfaltó siete cuadras. Claro, para él es inevitable comparar a Buzzi con Das Neves. 

Fuente: Horacio Escobar

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