Un monstruo que nunca sacia su apetito

El Cine Teatro Español, en simultáneo con el resto de las salas del país, este jueves 28 de octubre estrena el film de terror del guionista y director Scott Cooper, producido por Guillermo del Toro: "Espíritus oscuros". 

Julia Meadows, una profesora en un pequeño pueblo de Oregon, y su hermano Paul, el sheriff local, se interesan en un estudiante que transmite una sensación de extrañeza. El chico en cuestión es un niño llamado Lucas Weaver, quien parece no tener familia pero tiene contacto con una monstruosa criatura en su hogar. Paul investiga una serie de muertes que podrían haber sido causadas por esta, de quien no se conoce su nombre pero podría lucir cercana al Wendigo, una criatura mitológica.

La primera película de Scott Cooper como director, “Crazy Heart”, se hizo con dos Oscar. A la mejor canción y a la mejor interpretación masculina para un Jeff Bridges en estado de gracia convertido en un cantante de country en baja que recupera las ganas de vivir gracias al amor de una joven periodista.

Cooper es también es guionista, productor y actor, y había trabajado ya en una docena de películas. Con “Crazy Heart” emprendió una exitosa carrera a la que siguieron títulos como “Out of the Furnace” (2013), drama carcelario con Christian Bale, Casey Affleck y Woody Harrelson, y “Black Mass” (2015), un filme sobre la mafia irlandesa con Johnny Depp y Kevin Bacon como protagonistas. En 2017 dirigió “Hostiles”, un western con Christian Bale.

Acerca de “Espíritus oscuros”, que es su primera incursión en el género de terror, dice: “en cada película que ruedo me gusta probar distintas rutas artísticas, por lo que no es nada raro que haya pasado de un primer filme intimista a dirigir un drama familiar o a abordar la situación de la mafia para ahora sumergirme en el mundo del terror”. En esa nueva ruta ha tenido mucho que ver Del Toro: “fue increíble trabajar con él”, señala Cooper, quien recuerda que el realizador mexicano le llamó “para que escribiera y dirigiera esta historia y no se le puede decir que no”. El resultado es una película de terror al uso que lleva el inconfundible sello del director de “El Laberinto del Fauno” (2006).

Un pequeño pueblo de Oregón. Dos hombres se encuentran con una presencia inquietante en una mina. Tres semanas después, el hijo de uno de ellos acude a clase muy perturbado. Una vieja leyenda originaria la zona cuenta que un hombre comió carne humana hasta convertirse en un monstruo que nunca sacia su apetito. Quizá ese mito tiene algo que ver con los extraños sucesos que se están produciendo en la pequeña villa minera. “Situé la historia en Oregón por múltiples razones”, explica Cooper: “el lugar tiene misterio, pero sobre todo me interesó esa pequeña ciudad que ha perdido su industria y cómo eso provoca un cambio, me apasiona buscar qué hay detrás de ese tipo de pueblos y cómo viven esa transformación sus pobladores”.

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